Tapear en Madrid centro y barrios: guía actualizada
Las calles de Madrid se mueven al sonoro ritmo de las barras. En esta ciudad, que ama lo especial del tapeo, cuatro locales destacan con una luz verdaderamente única: cada uno lo hace a su manera, pero con personalidad, elegancia y estilo, sin perder la esencia de lo que es algo auténtico y casero. De la elaboración vasca a la taberna castiza de autor, aquí reunimos cuatro propuestas que conjugan mucho de historia, buen producto y, cómo no, una pizca de invención. ¡Y siempre con una buena caña entre las manos!
PerretxiCo
De marcada esencia y tradición vasca, Perretxico arranca su andadura en Vitoria-Gasteiz de la mano del chef Josean Merino y su equipo. Detrás, una propuesta cuyo objetivo consiste en sublimar el pintxo vasco hasta dignificarlo como formato de alta cocina en miniatura. Con esa mentalidad en la cabeza, se trasladan a Madrid —con dos enseñas hasta el momento—.
En su carta podemos encontrar muchos de los hits que les han hecho conocidos, y que alterna sin ningún problema tradición y sorpresa: el famoso “donut de cocido en dos vuelcos” es una llamativa y sabrosa reinterpretación del cocido de toda la vida. También destacan las croquetas de jamón, las anchoas del Cantábrico sobre pan cristal y pimientos asados o el steak tartar de txuleta vasca con queso Idiazábal y frutos secos. La ambición no decae y continúan innovando todo lo que les es posible. Y siempre viajando por Euskadi, pillando referencias e insistiendo en que una nueva forma de trabajar con los pintxos todavía se puede plantear.
Direcciones: Calle Rafael Calvo, 29; Calle Augusto Figueroa, 32; Plaza Sagrados Corazones, Bernabéu Market; Calle Corazón de María, 37; Calle Narváez, 40 (Madrid).
Pintxoterapia
Mucha de la esencia de Pintxoterapia la podemos encontrar en su distendido ambiente: barras y mesas altas, casi siempre alguna terraza y espacios amplios para grupos, sin perder la cercanía de lo que debería ser una taberna moderna y urbana. Su creador, el empresario madrileño Rodrigo Castro, comenzó con un pequeño puesto en un centro comercial de San Sebastián de los Reyes, donde fue gestando un modelo que hoy ha crecido en varios barrios de la capital. Su principal interés radica en una acertada apuesta por la creatividad y la tradición. No podían tener otro ‘claim’ que el de creativamente tradicionales.
De esta forma nos encontramos con tapas de línea clásica —croquetas de boletus, huevos rotos con velouté de jamón— a la vez que se combinan con apuestas más inquietas como un risotto de setas, una hamburguesa con una salsa casera que lleva 56 ingredientes, unas alitas marinadas en soja y miel o un cachopo de jamón iberico y queso de origen danés. Los locales, además cuentan con una estupenda, y ya nada fácil de encontrar, relación calidad-precio. ¿Se puede pedir más?
Direcciones: Avenida de Barranquilla, 17 (Hortaleza); Avenida Olímpica, 32 (Alcobenda); Calle Campomanes, 55 (Pozuelo); Calle Corazón de María, 46 (Chamartín); Calle General Pardiñas, 71, (Barrio de Salamanca).
Hermanos Vinagre
Influidos por la taberna castiza de Madrid y su sempiterno aperitivo tradicional, los hermanos Carlos y Enrique Valentí decidieron crear Hermanos Vinagre. Una serie de locales que desde que abrieron se convirtieron en el “place to be” de todo aquel interesado en la gastronomía de siempre. A todo esto ayuda un producto de mercado excelso, mucha materia prima de calidad y manufactura propia. Hermanos Vinagre se ha hecho un hueco en el corazoncito de todos los madrileños por ese interés que le ponen a todo.
Como ejemplo su fabulosa carta: boquerones en vinagre de gran tamaño, anchoas del Cantábrico de Castro Urdiales preparadas en distintas variantes (matrimonio, tosta con mantequilla francesa), gildas dobles y mejillones escabechados “XXL” elaborados en su fábrica de conservas en Boadilla del Monte. Termina de afinarse todo con un cuidado diseño de interiores, que no deja nada al hacer: del lettering en los espejos a las servilletas de usar y tirar, y una preciosa barra de estaño, como las de antes.
Direcciones: Calle Argumosa, 12 (Lavapiés); Calle Cardenal Cisneros, 26 (Malasaña); Calle Narváez, 58 (Ibiza); Calle Gravina, 17, (Chueca).
Casa Orellana
Para cerrar la ruta, una taberna refinada que es capaz de juntar en un solo lugar lo mejor de la tradición del guiso y el puchero con la elegancia y el casticismo del tapeo madrileño. Casa Orellana abre en Alonso Martínez con el propósito de conjugar taberna y restaurante tradicional, apostando por el recetario ‘old school’ y los guisos de la abuela. En su carta, además, hay hueco para molletes (calamares, pringá, cordero, chicharrón), ensaladillas, anchoas y torreznos. También hay guisos como callos con pata y morro, carrillera ibérica al palo cortado y platos que reinventan los populares huevos rotos, esta vez con tartar de atún rojo.
En definitiva, en Casa Orellana se dan la mano lo mejor y más disfrutón de la cocina madrileña de antaño —su oreja a la plancha con brava y limón es de las mejores de Madrid— y la gastronomía andaluza —imprescindible la carne mechá—. Se trata de comer bien, con una oferta reconocible y, sobre todo, darle una oportunidad a lo que hemos tenido siempre más cerca, y que parece que ahora está desapareciendo. Una cocina que pide ser compartida, con platos al centro, buenos amigos y tercios de cerveza.
Dirección: Calle Orellana 6, 28004 Madrid.