Son muchos los que oyen hablar de coliflor y desaparecen de la escena dejando una nube de polvo flotando cual dibujo animado del oeste. Sobre todo los niños. O que la huelen desde la puerta de casa y se dan media vuelta en busca de unas sencillas croquetas del bar de la esquina (sí, para muchos es más apetecible la fritanga).