Su nombre ya nos da una buena idea de lo que vamos a encontrar al llegar a este lugar: una coqueta construcción payesa de piedra, ubicada en plena naturaleza. “Es un entorno idílico para montar un restaurante y empezar desde cero”, asegura Alberto Soldán, propietario de CasaPiedra, quien hace ya siete años que se embarcó en esta aventura.