Si el tiempo no permite disfrutar de las muchas mesitas que se ponen alrededor de casi toda la plaza, el entorno exclusivo y un local muy acertadamente reformado hace poco más de un año por De la Hoz Estudio, hacen que no importe demasiado.
Suena la música alta nada más entrar en Chido, Castizo y Chingón. Está claro que aquí se viene a pasar un buen rato. Al cruzar la puerta, si no te has imaginado ya que estás en Méjico por el nombre, será la decoración la que te transporte a uno de los restaurantes que triunfan entre los viajeros del caribe mejicano.