A lo largo de los siglos, las representaciones de lo comestible, ya sea a través de bodegones, retratos de personajes comiendo o escenas de banquetes, han mostrado la pericia técnica de los pintores, al tiempo que estaban cargadas de simbolismo. En la pintura moderna y contemporánea, además, encontramos muchos artistas que utilizan la comida no solo para representar, por ejemplo, la mortalidad humana, sino también para reírse de los totalitarismos, para redescubrir la belleza de lo cotidiano o para desbancar al arte antiguo.