Restaurantes donde comer es parte del plan
Hay ocasiones en las que el hecho de comer no deja de ser un trámite más o menos agradable, un episodio forzoso encajado de cualquier manera en mitad de un apetecible plan de día. En algún momento hay que comer, sea un bocadillo llevado de casa o una ración al tuntún en el primer establecimiento donde aprieten las necesidades fisiológicas. En cambio, otras veces esas escalas cuentan con atractivo suficiente como para ser contemplado como parte del plan. Es el caso que nos ocupa, la razón de ser de esta selección de cuatro restaurantes que constituyen la excusa perfecta para visitar las cuevas de Altamira y recorrer tanto las calles empedradas de Santillana del Mar como la ría de Bilbao, el Paseo de las Grandes Villas de Getxo y la almendra medieval de Vitoria.
Al Margen
Su localización en la margen izquierda del Nervión, en la parte baja de Bilbao la Vieja, justo frente al Mercado de la Ribera y la icónica iglesia de San Antón (la que aparece en los escudos de la villa y del Athletic Club, su laureado equipo de fútbol) convierte a Al Margen en el punto de inicio ideal (punto final, si se prefiere un paseo matinal) para un recorrido vespertino por la ría que atraviesa la capital vizcaína. Desde allí hasta el Museo Marítimo, que a su vez está a un paso de San Mamés, hay oportunidad de recrear la vista con referentes arquitectónicos como el Ayuntamiento de Bilbao, el puente Zubizuri (con la firma de Santiago Calatrava), las Torres Isozaki, el Museo Guggenheim Bilbao (de Frank Gerhy), la Universidad de Deusto, el Palacio Euskalduna y la grúa Carola.
Los cuatro kilómetros se afrontan con otra energía y satisfacción después de haber tomado asiento en el restaurante de Adrián Leonelli y Pablo Valdearcos, dos cocineros con pasado en la alta cocina (Martín Berasategui, Mugaritz, Nerua) que proponen una “comida fresca, temporal y de calidad. Una cocina de producto llena de matices y sabores” que lo mismo combina guisante lágrima y coliflor que corvina y coco o panceta y boniato. ¿Su plato más representativo? Brócoli asado con crema de ajo tierno y lima rallada.
Ubicación: Muelle de Urazurrutia, 2; 48003 Bilbao (Bizkaia) | Tel. +34 94 406 40 06
La Escotilla
En una perpendicular a la muy significada calle Eduardo Dato se encuentra La Escotilla, uno de los establecimientos regentados por el cocinero Josean Merino. En él destaca su triple condición de taberna marinera, marisquería y restaurante, y lo primero que encuentra el cliente es una barra que permite disfrutar de pintxos, clásicos de nuestras barras (ensaladilla rusa, patatas bravas, croquetas, rabas de calamar…) y lo que llaman “tapeo de altamar”, desde ostras a mejillones, gambas, cigalas.., Ya en las mesas del fondo, la carta se amplía con una carta más formal de carne, pescado, marisco “y cascarilla” donde destaca un apartado de arroces coronado por el caldoso de bogavante.
Al salir de allí, una buena idea es recorrer Dato y la Plaza de la Virgen Blanca antes de sumergirse en el casco histórico de Vitoria, esa llamada ‘almendra medieval’ cuyo callejero se remonta al S.XII y donde se reparten la Catedral de Santa María, la Iglesia de San Miguel Arcángel, restos de muralla, casas señoriales, torres, palacios, museos (Fournier de Naipes, Arqueología de Álava) y puntos de encuentro y esparcimiento como la Plaza del Machete y la de La Burullería.
Ubicación: San Prudencio, 5; 01005 Vitoria-Gasteiz (Álava) | Tel. +34 945 00 26 27
Nueva Santuca
Nueva Santuca se encuentra en una carretera de carácter vecinal flanqueada por campas y rebaños, en un punto apartado pero bien cerca de reclamos turísticos tan relevantes como las cuevas de Altamira y Santillana del Mar. Siempre es un gustazo visitar esta villa medieval de evidente belleza y estupendo estado de conservación que cuenta entre sus atractivos arquitectónicos con Plaza Mayor, Colegiata de Santa Juliana y numerosos edificios civiles distinguidos con fachadas de sillería y escudos nobiliarios. Y qué decir de Altamira, donde la “Neocueva”, réplica fidedigna de la caverna original (cerrada al público), recrea pinturas rupestres realizadas hace más de 13.000 años.
Las cuevas, además, han servido de inspiración al cocinero Rubén Álvarez a la hora de concebir un menú donde evoca qué se comía en ellas entonces, en el Paleolítico, etapa más extensa de la Prehistoria. No obstante, Nueva Santuca se ha consolidado como nueva Meca carnívora cántabra gracias a su empeño en ofrecer a diario, en carta y un demandado ‘Menú 100 % vacuno’, la posibilidad de comer chuletas de dos o tres razas diferentes (pinta, barrosa, rubia gallega, sayaguesa…), siempre de animales criados y sacrificados en España.
Ubicación: Barrio Arroyo, 7; 39360 Santillana del Mar (Cantabria) | Tel. +34 942 84 02 87
Willows
Es digna de mención y aplauso la evolución experimentada por Willows de salón de té, con una oferta gastronómica de marcada ascendencia británica, a recogido bar restaurante donde la tortilla de patata y las fideuás (de verduras, de rape del Cantábrico, de chipirón en su tinta) figuran entre los principales reclamos. La tartas y dulces de Adriana Sena constituyen otro gran atractivo de una carta que no pasa por alto platos de cuchara como los garbanzos con champiñones ni preparaciones a baja temperatura, técnica aplicada al jarrete de cordero y a la carrillera de ternera que comparten protagonismo con taco de bacalao, cochinillo lechal y hasta una hamburguesa.
Desde allí llegas fácilmente al popular Puente Colgante, punto de arranque de un paseo de tres kilómetros jalonado por grandes villas residenciales calificadas en 2001 como Bien Cultural, con la categoría de Conjunto Monumental. Muchas se alinean a lo largo del Muelle de Las Arenas y la Campa del Loro, y la brisa marina hace más agradable la contemplación de miradores, columnas, arcos, hastiales, chimeneas, torres y más detalles decorativos enmarcados en estilos como el old-english y el regionalismo vasco.
Ubicación: Las Mercedes, 28; 48930 Getxo (Bizkaia) | Tel. +34 94 657 99 39