Las mejores tapas de pescado de Almería: 5 templos marinos que nunca fallan
Almería es una ciudad a orillas del Mediterráneo que creció y se consolidó durante siglos alrededor del enclave costero que hoy ocupa su puerto. Un puerto pesquero con una importancia socioeconómica vital en el último siglo, capaz de moldear buena parte de la gastronomía local y, de paso, los hábitos de ocio de varias generaciones.
Durante mucho tiempo, los bares de tapas de pescado y marisco fresco fueron una referencia indiscutible en Almería. Hoy parece que ese modelo se va diluyendo en favor de fórmulas más rentables y de cierta gentrificación gastronómica que empuja a otros formatos. Aun así, sigue habiendo resistencia: a veces en el centro o cerca; muchas otras, en barrios más periféricos donde la vitrina del día aún manda.
Aunque hay unos cuantos más repartidos por la ciudad, esta es una ruta de cinco paradas que siguen oliendo a plancha y a vitrina con género del día.
El Rincón del Mar
El mejor ejemplo lo encontramos en El Rincón del Mar. Un bar de esos de toda la vida que desde 2017 disfruta de una nueva etapa en manos de Carmelo Capel, un exfutbolista que maneja la plancha como pocos con ayuda de su mujer, Antoñita, en el servicio de barra. No hay más secretos.
El bar se compone de una larga barra metálica, dos pequeñas mesas en la entrada, una vitrina con el pescado del día, una pizarra que da fe de la compra y una plancha mediana bajo el extractor. Aquí no hay interiorismo moderno, ni cocina, ni pretensiones. Solo el saber y la paciencia de Carmelo, capaz de hacer una brótola al calor de la plancha sin que se deshaga su frágil carne.
La vitrina que ofrece, según la temporada, atún, caballas, salmonetes, mero, gallineta, gambas, calamares, jureles o sardinas, entre otras. Y si la plancha es obligatoria, mucho más el secreto a voces que esconden en sus neveras: las anchoas en vinagre y las oreás. Rara vez están hechas con boquerones, que están muy caros y son pequeños, pero Carmelo se las ingenia para limpiar y preparar con estas técnicas jureles, caballas, sardinas o cualquier otro pescado que las traiñas lleven a puerto. ¡Ojo, que no aceptan pagos con tarjeta!
Ubicación: C/ Alcalde Muñoz, 21
La Mar Chica
Muy cerca se encuentra La Mar Chica. Un bar familiar abierto desde 1989 que exhibe a diario una vitrina repleta de pescado y marisco fresco. La oferta de sus tapas de pescado a la plancha o fritas se complementa con una interesante propuesta de pescados secos y salazones: pintarroja seca, arenque ahumado, mojama, huevas de maruca o bonito seco.
Su terraza es una baza. También una advertencia: se llena rápido. Conviene llegar a primera hora si uno quiere pillar sitio y no jugarse el tapeo a una segunda ronda de paciencia.
Ubicación: C. Amapola, 6
El Nudo
En Cortijo Grande, bar El Nudo se ha ido haciendo su hueco desde su apertura en 2020. Su principal reclamo es el pescado frito o a la plancha. Su tapa estrella es el atún, especialmente por su tamaño inapelable. Se trata de un filete de túnido a la plancha sobre una rodaja de pan con tomate. Esta tapa es tan identitaria del local que en una de sus paredes se puede leer un letrero led con la frase: "No le puedes gustar a todo el mundo, no eres una tapa de atún de El Nudo". Es casi como el eslogan del barrio.
Como complemento suelen ofrecer tapas de cocina marinera como arroz, migas o cazuela de fideos. Otras opciones son las mollejas de rape, el bacalao con tabernero o las huevas de pescado. En general la relación calidad/precio es buena, pero más satisfactoria en las tapas que en las raciones. Conviene reservar o aparecer temprano.
Ubicación: Calle Mejorana S/N
La Torre
Hay bares que no necesitan relato: les basta con una pizarra, una freidora que no se pasa de temperatura y una clientela fiel que sabe lo que va a pedir antes de sentarse. La Torre juega en esa liga. Es una parada muy práctica si te mueves por la zona del Hospital Torrecárdenas y alrededores (con la ventaja logística de aparcar con menos drama que en el centro).
Aquí manda el tapeo de producto con espíritu de barra, pero con la ventaja de contar con una terraza amplia y cubierta. Bar “sin maquillaje” donde lo importante es que el pescado llegue bien y salga mejor. Más allá del producto de batalla, si tienes suerte encontrarás pequeños lujos gastronómicos como hígado de rape, hueva de jibia o quisquilla fresca. Tampoco hay que dejar de probar su tapa estrella, aunque no sea marinera: la Patata Torre. A veces también hay tapas de cocina como arroz o migas, entre otras.
Ubicación: Calle Suflí s/n
Virgen del Carmen (La Cañada)
En La Cañada hay bares que funcionan como punto de encuentro. Virgen del Carmen es uno de ellos: cafetería-bar de los que sostienen el barrio a base de rutina, barra y pescado. Aquí el atún vuelve a aparecer como tapa-tótem en formato plancha, con ese “poco más que añadir” que tiene lo sencillo cuando la materia prima acompaña.
La propuesta es amplia y muy de tapeo marinero: pescados y mariscos, frituras y planchas, y también tapas frías para alternar. Mención aparte merecen el pulpo a la pimienta, la caracola, o el arenque ahumado, además de arroces en días señalados o por encargo. En fines de semana, el local tiende a ponerse a tope y no es raro que la experiencia dependa del momento: si vas, ve con mentalidad de bar popular y con margen de espera.
Ubicación: C/ Real de la Cañada 180.
Sugerencias finales sobre el tapeo de pescado en Almería
Si buscas tapeo de pescado de verdad, la estrategia no cambia: llega temprano, pregunta qué ha entrado en el día, mira la vitrina y no fuerces la carta. En estos sitios, el mejor plato suele ser el que el mar ha ofrecido en las últimas 24 horas. Y si la barra va a su ritmo, acompáñala: el tapeo marinero también va de paciencia.