Las mejores bombas de la Barceloneta: dónde comer las imprescindibles
Hablar del barrio de la Barceloneta es hablar de bares con historia, de barras gastadas y de tapeos icónicos, con mención especial de la joya de la corona: la bomba. Patata, carne, salsa y carácter. Nada más. Y nada menos.
En un artículo anterior ya repasamos el origen de este bocado: en un intento de hacer una croqueta, se transformó patata y carne en una bola jugosa y crujiente, y un cliente, en degustarla, exclamó: “¡Esto es la bomba!”. Desde entonces, esta combinación de patata, carne, alioli y salsa picante se ha convertido en una de las tapas más populares de la ciudad.
Desde locales centenarios hasta tabernas que han sabido mantenerse fieles a lo esencial, estas son algunas de las casas donde la bomba sigue siendo un asunto serio, sin reinterpretaciones innecesarias y con mucho respeto por la tradición.
La Cova Fumada
Pocas historias están tan ligadas a una tapa como la de La Cova Fumada y la bomba. El local abrió en 1945, aunque la familia ya venía del mundo de las bodegas. Fue una década después cuando la abuela y el padre de la actual generación decidieron crear “algo que fuera un gancho”, una tapa que representara al barrio. Así nació la bomba.
Aquí no se habla de secretos ni de técnicas modernas. “La bomba no tiene secreto”, explican. Patata, carne y punto. Más allá de ella, la casa mantiene una cocina profundamente marinera, con platos que sostienen su reputación desde hace décadas: la alcachofa, la capipota y el pescado fresco a la plancha siguen siendo pilares de una carta sin artificios.
Ubicación: C/ del Baluard, 56
Bar Bodega Electricitat
Fundado en 1908, Bar Electricitat es una de las bodegas más antiguas de la Barceloneta y de Barcelona. Lo que fue una antigua central eléctrica se convirtió con el tiempo en un templo del tapeo clásico, con una filosofía clara: pocas tapas, bien hechas. Así lo cuentan ellos “hoy conservamos todavía nuestra identidad ética y estética. La primera, porque después de más de un siglo de vida, aquí todavía se come un repertorio de tapas limitado pero muy bien hecho”.
Su bomba sigue la receta tradicional, con una mezcla de carne de cerdo y ternera, patata, rebozado clásico y fritura precisa. Se acompaña de alioli y salsa picante, sin adornos. Pero si hay un plato que ha convertido al Electricitat en destino obligatorio es su ensaladilla de cangrejo, cuya receta, según explican, ha sido copiada en más de una ocasión sin éxito. Las anchoas, de altísima calidad, completan un repertorio que resiste modas y décadas.
Ubicación: C/ Sant Carles, 15
Bar Jaica
El Jaica nació en 1955 de la mano de dos hermanos del barrio, Jaime y Lluïsa. Hoy, tres generaciones después, la familia sigue al frente del negocio, manteniendo intacto el espíritu del original. Desde 2012 cuentan con un segundo local a escasos metros, con la misma carta y el mismo enfoque.
Su bomba respeta la estructura clásica: la carne permanece en el núcleo y la patata la envuelve con suavidad. Se termina con una salsa brava casera que refuerza el carácter del conjunto. Además, fuera de carta aparece ocasionalmente una versión especial con sobrasada mallorquina y miel, servida en forma de gelatina con estructura de panal.
Más allá de la bomba, el Jaica es un referente de la cocina marinera del barrio. Su plato más emblemático son las anchoas con la raspa frita, una receta creada hace más de 40 años que resume su manera de cocinar: aprovechar el producto al máximo y convertir la sencillez en algo memorable.
Ubicación: C/ Ginebra, 7 y 13
Can Ros Taverna 1908
Can Ros acaba de recibir el premio al centenario, y no es casualidad. Abierto desde 1908 y todavía en manos de la familia Cid, es uno de los grandes bastiones de la cocina catalana tradicional en la Barceloneta. Su historia incluso guarda ecos de la Guerra Civil: originalmente Cal Roig, tuvo que cambiar su nombre a Can Ros porque “ser rojo era del otro bando”.
Su bomba es una lección de precisión en lo sencillo. La patata se trabaja combinando horno y hervido, aprovechando parte del jugo de cocción para lograr un puré cremoso y consistente. El relleno es una boloñesa cocinada a fuego lento durante más de tres horas, con un sofrito de un día entero, carne, vino tinto y 24 horas de reposo. Se acompaña de alioli y una salsa brava muy picante, que ellos llaman directamente “salsa cabrona”.
En el resto de la carta, recetas insignia como buñuelos de bacalao, escalivada con anchoas y huevo duro y un arroz de capipota que muchos consideran el plato estrella de la casa.
Ubicación: C/ Emilia Llorca, 7
Cal Chusco
Cal Chusco es uno de esos bares que sostienen el barrio desde dentro. Isa lleva 16 años al frente del local, que anteriormente fue el conocido Bar Jordi. Abrió en plena crisis, tras quedarse en paro, y con una clientela mayoritariamente del barrio.
Su bomba parte de la receta clásica de carne y patata, aunque en la reciente ruta ‘La Barceloneta és la Bomba’ apostaron por una versión con alioli negro, una personalización puntual de la tapa tradicional. Más allá de eso, el gran reclamo del local son los arroces. “Nosotros somos buenísimos en las paellas, es nuestro mayor gancho. Tenemos una clientela muy fija por los arroces, y el caldoso de bogavante y el de marisco son los que más nos piden”.
Ubicación: C/ Emilia Llorca, 5
La Bombeta
Hablar de bombas en la Barceloneta y no hablar de La Bombeta sería directamente incorrecto. El local original tiene más de 100 años, sin registros claros de la época, pero con la certeza absoluta de llevar más de un siglo dando de comer al barrio. La familia lleva más de 50 años al frente y abrió un segundo local a pocos metros del original, apenas tres meses antes del confinamiento.
Aquí la bomba es una institución. “Yo creo que nuestra bomba es de las más antiguas de Barcelona”, explican. Y no lo dicen como reclamo, sino como hecho histórico. La carta apenas ha variado en cinco décadas: calamares a la romana, croquetas de jamón, gambas al ajillo… tapas clásicas, caseras y sin concesiones. En un paseo cada vez más orientado al turismo, La Bombeta sigue siendo uno de los últimos refugios de la comida local para la gente del barrio.
Ubicación: C/ Maquinista, 3
Sí, esto sigue siendo “la bomba”
En la Barceloneta, la bomba sigue siendo un símbolo que une historia, barrio y cocina popular. En estos bares se prepara con respeto, buen producto y manos expertas, recordando que las tapas también cuentan quiénes somos y cómo comemos. Un bocado sencillo que sigue reuniendo a vecinos y visitantes alrededor de la barra para exclamar: ¡esto es la bomba!