6 delicias escondidas dentro de pan que tienes que probar en Cádiz

24 Marzo, 2023
Pepe Monforte
Recorremos por media docena de bocadillos sabrosos, desde la versión del “dobladillo” de La Casapuerta al brioche de lomo en manteca de Trisnina, lo nuevo de Mauro Barreiro.

Los bocadillos son la comida de moda y en Cádiz, una localidad con una gastronomía que merece 3.000 visitas, igual que la antigüedad de la ciudad, se pueden encontrar muchos y buenos. En este reportaje recorremos seis ejemplos de delicias escondidas debajo de un pan que tienes que probar.

El Brioche de lomo en manteca de Trisnina

Brioche Trisnina

Trisnina es el nombre del nuevo bar de tapas del conocido cocinero Mauro Barreiro, uno de los más imaginativos de la Bahia de Cádiz. Solo él se podía atrever con una reinvención de uno de los bocadillos más famosos de la provincia: el de lomo en manteca, unas lonchas de carne de cerdo frita en manteca de cerdo. Barreiro realiza un primer cambio fundamental y es sustituir el pan tradicional de bocadillo por un brioche de doble fermentación que elaboran ellos mismos en el restaurante. Por si fuera poco, también cambia el lomo de cerdo, lo tradicional en la receta, por una carne mucho más jugosa, la del cochino ibérico. En concreto utiliza la aguja. El pan se pasa por la plancha al montar el bocadillo con su poquito de mantequilla y dentro se le mete la carne desmenuzada y una mayonesa aromatizada con trufa. El toque mágico, un poco de queso de cabra payoya de la Sierra de Cádiz espolvoreado por lo alto. El pikislabis, como se le llama en Cádiz a los pequeños bocados, sale a 2,80 euros.

Trisnina está en la calle Zorrilla, 5. Abren en horario de almuerzos y cenas. Cierran domingos noche y lunes completo.

El brioche de puntillitas de Sapo Negro

Brioche Sapo Negro

Las puntillitas son un cefalópodo que se consume mucho en Cádiz. Por otras zonas se le conoce como puntillas, una especie de calamar muy pequeño que queda jugoso y crujiente al freírse. El cocinero Ramón Barberi, jefe de cocina del grupo Sapo Negro, frie las puntillitas y luego las pone, como adorno, como si fuera una joya, encima del pan brioche, previamente calentado. Para acompañar “la escena” una mayonesa que aromatizan con ajo negro y un poco de alga wakame para refrescar el paladar ante tanta intensidad marina. Si te comes el brioche en la terraza del establecimiento, con vistas al mar… ya no te digo nada más.  La ración sale a 10,80 euros.

Sapo Negro está en la calle Escritor Ramón Solis, 11. Abren para almuerzos y cenas todos los días.

El mollete “dobladillo” de La Casapuerta

mollete La Casapuerta

El dobladillo es un bocadillo famoso de Cádiz. Se inventó en un curioso bar situado en el puerto comercial de Cádiz, el bar de la Punta San Felipe en 1977, y la versión original son dos rodajas de pan con tomate y mayonesa. La versión de “La Casapuerta” tiene muchos valores añadidos. El primero es que en vez de pan de barra utiliza unos molletes del prestigioso horno Artesa de Arcos, uno de los más famosos de la provincia. Dentro María Luisa Barrios, la gerente de esta coqueta taberna del centro de Cádiz le pone unos filetes de caballa de la firma Paquiqui, una conservera de San Fernando y su correspondiente rodaja de tomate colorao. La mayonesa se sirve aparte “porque hay clientes que prefieren disfrutar del sabor de la caballa sin aditamentos”. Se sirve para el tapeo, aunque en el sitio, que también sirve desayunos ya empieza a ser tendencia pedirlo también para desayunar… por aquello de empezar bien el día. El mollete sale a 2,50 euros.

La Casapuerta está en la calle Sagasta, 40. Abren todos los días para desayunos y tapeo al mediodía y por la noche. Cierran domingos por la noche y martes completos.

El mollete de pulpo a la gallega de La Curiosidad de Mauro

mollete La Curiosidad de Mauro

El pulpo a la gallega es un hijo adoptivo de Cádiz. Aunque es una receta gallega, en la ciudad está en muchos bares debido a la importante colonia gallega empleada en el sector hostelero gaditano. Mauro Barreiro se atreve a meter el pulpo en bocadillo, algo inusual. Lo que hace es un guiso normal de pulpo y una vez loncheado lo pone dentro de un pan bao (la versión japonesa del mollete) con su poquito de aceite y pimentón. Pero a partir de ahí la imaginación del cocinero empieza a volar y va añadiendo matices. Así le pone una mayonesa con un toque picante y le agrega algo de hierbabuena, albahaca y cilantro. Como punto final un poquito de piriñaca, una ensalada gaditana que consiste en picar muy fino tomate, pimiento y cebolla (como el pico de gallo hispanoamericano). El conjunto se aliña habitualmente con aceite y vinagre pero Mauro sustituye este último ingrediente por zumo de lima. El mollete sale por 5 euros.

La Curiosidad de Mauro está en la calle Veedor, 10. Abren todos los días para almuerzos y cenas, excepto martes.

La Reventona de María La Brasa

hamburguesa María La Brasa

Una de las tendencias de moda son los bocadillos que rebosan, que tienen tantos ingredientes que se salen por los lados. Son como la tentación constante del pecado de la gula. En María La Brasa, un coqueto asador de carnes situado en pleno centro de Cádiz con paredes de piedra ostionera y ladrillo visto, el grupo Sapo propone “La Reventona”, un pan brioche pasado por la plancha y que en su interior lleva una hamburguesa de ternera, costilla ibérica asada durante horas a baja temperatura, cebolla frita en tiras y una salsa barbacoa que elaboran ellos mismos. Este tipo de cosas solo se pueden acompañar de una cosa: patatas fritas, también caseras.

María La Brasa está en la calle Rosario,1. Abren todos los días para almuerzos y cenas.

El de lagrimitas de pollo de Nëbula

Bocadillo Nebula

Nëbula es un original establecimiento de comida fusión situado en el centro de Cádiz, en la calle Plocia, uno de los centros gastronómicos de la ciudad. Una de sus especialidades son los bocadillos y este de lagrimitas de pollo es de los que te hacen salivar nada más leer el enunciado del plato. Las lagrimitas de pollo, hechas por ellos mismos con su aliño y su buen empanado, se acompañan de lechuga, tomate y una salsa de miel y mostaza. Todo se introduce en un pan de cristal redondo, que se sirve calentito envolviendo tanta lujuria carnívora. Para acompañar no te pierdas la cestita de patatas fritas caseras. El conjunto sale por 12,95 euros.

Nëbula está en la calle Plocia, 15. Abren todos los días para almuerzos y cenas, excepto domingos por la noche.