Recetas con café: mucho más que una bebida matutina
Puede que hayas visto a algún barista añadir un chorrito de espresso a un postre, o que hayas probado un bizcocho de café en una cafetería de especialidad sin saber que llevaba café de verdad y no solo aroma. También es posible que te hayas cruzado con la moda de los adobos de café para carnes, que llegó de la barbacoa americana y cada vez se ve más en parrillas de aquí.
El motivo es sencillo: el café aporta un amargor y un tueste que equilibran el dulce en los postres, y que en los platos salados funcionan casi como una especia más. Para que puedas experimentar tú también con él en la cocina, hoy te enseñamos a sacarle partido en ambos terrenos. ¡Hazte una taza que te acompañe mientras nos lees y vamos con ello!
Tiramisú clásico con café espresso
Ingredientes:
- 250 g de mascarpone
- 3 huevos (claras y yemas separadas)
- 80 g de azúcar
- 200 ml de café espresso, frío
- 24 bizcochos de soletilla
- Cacao en polvo, para espolvorear
- Una pizca de sal
Elaboración:
Bate las yemas con el azúcar hasta que la mezcla clarifique y espese ligeramente.
Añade el mascarpone a las yemas y mezcla con movimientos envolventes, hasta obtener una crema lisa y sin grumos.
Monta las claras a punto de nieve con una pizca de sal, e incorpóralas a la crema de mascarpone con movimientos suaves, de abajo hacia arriba, para no bajar el aire.
Vierte el café espresso en un plato hondo. Moja cada bizcocho de soletilla rápidamente por ambos lados, sin que se empape en exceso, y coloca una primera capa en el fondo de una fuente.
Cubre con la mitad de la crema de mascarpone. Repite con otra capa de bizcochos mojados en café y termina con el resto de la crema.
Tapa y refrigera durante al menos 4 horas, o mejor toda la noche. Justo antes de servir, espolvorea cacao en polvo por encima con un colador.
Bizcocho de café y nueces
Ingredientes:
- 200 g de harina
- 150 g de azúcar moreno
- 3 huevos
- 100 ml de aceite de girasol
- 100 ml de café fuerte, frío
- 80 g de nueces picadas
- 1 sobre de levadura química
- 1 cucharadita de canela
- Una pizca de sal
Elaboración:
Precalienta el horno a 180 °C y engrasa un molde alargado.
Bate los huevos con el azúcar moreno hasta que la mezcla esté esponjosa. Añade el aceite y el café, y sigue batiendo hasta integrarlos.
Tamiza la harina con la levadura, la canela y la sal, e incorpóralas a la mezcla anterior con movimientos suaves. Añade las nueces picadas y remueve justo lo necesario para repartirlas.
Vierte la masa en el molde y hornea durante 40 o 45 minutos, hasta que al pinchar el centro con un palillo salga limpio.
Deja enfriar el bizcocho dentro del molde durante 10 minutos antes de desmoldarlo sobre una rejilla.
Helado de café sin heladora
Ingredientes:
- 400 ml de nata para montar
- 1 lata de leche condensada (397 g)
- 3 cucharadas de café soluble
- 1 cucharada de agua caliente
Elaboración:
Disuelve el café soluble en el agua caliente y deja templar.
Monta la nata a punto de nieve firme, con ayuda de unas varillas eléctricas.
Mezcla la leche condensada con el café disuelto, hasta que quede homogéneo.
Incorpora la mezcla de café a la nata montada con movimientos envolventes, de abajo hacia arriba, para no perder el aire incorporado.
Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador y congela durante al menos 6 horas, o toda la noche. Saca el helado de café unos minutos antes de servir para que resulte más fácil de servir con la cuchara.
Granizado de café casero
Ingredientes:
- 500 ml de café, recién hecho y fuerte
- 60 g de azúcar
- Nata montada, para servir (opcional)
Elaboración:
Mezcla el café caliente con el azúcar y remueve hasta que se disuelva por completo. Deja enfriar a temperatura ambiente.
Vierte el café en un recipiente ancho y bajo, y mételo en el congelador.
Cada 30 o 40 minutos, raspa la superficie con un tenedor para romper los cristales de hielo que se van formando. Repite esta operación 3 o 4 veces, durante unas 3 horas en total, hasta conseguir una textura granulada y suelta.
Sirve el granizado de café en vasos, con un poco de nata montada por encima si lo deseas.
Trufas de chocolate y café
Ingredientes:
- 200 g de chocolate negro, troceado
- 100 ml de nata para montar
- 2 cucharadas de café espresso, fuerte
- 20 g de mantequilla
- Cacao en polvo, para rebozar
Elaboración:
Calienta la nata en un cazo hasta que empiece a hervir. Retira del fuego y añade el chocolate troceado, dejando reposar un minuto para que se funda con el calor residual.
Remueve hasta obtener una crema lisa y brillante. Incorpora el café espresso y la mantequilla, y sigue removiendo hasta integrarlos por completo.
Deja enfriar la mezcla a temperatura ambiente y luego refrigérala durante al menos 2 horas, hasta que esté firme pero manejable.
Forma bolitas con las manos (puedes ayudarte de una cucharilla) y rebózalas en cacao en polvo. Guárdalas en la nevera hasta el momento de servir.
Costillas con adobo de café y especias
Ingredientes:
- 1 kg de costillas de cerdo
- 2 cucharadas de café molido
- 1 cucharada de pimentón ahumado
- 1 cucharada de azúcar moreno
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de cebolla en polvo
- 1 cucharadita de comino molido
- Sal y pimienta
Elaboración:
Mezcla el café molido con el pimentón, el azúcar moreno, el ajo en polvo, la cebolla en polvo, el comino, la sal y la pimienta en un bol pequeño.
Frota la mezcla sobre las costillas por ambos lados, presionando bien para que se adhiera. Deja reposar en la nevera durante al menos 2 horas, o toda la noche si tienes tiempo.
Precalienta el horno a 150 °C. Coloca las costillas en una bandeja cubierta con papel de aluminio y hornea durante 2 horas y media, hasta que la carne esté muy tierna.
Retira el papel de aluminio y sube la temperatura a 220 °C. Hornea 10 minutos más, hasta que la superficie quede caramelizada y ligeramente crujiente.
Vinagreta de café para ensaladas
Ingredientes:
- 2 cucharadas de café espresso, frío
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre de jerez
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- 1 cucharadita de miel
- Sal y pimienta
Elaboración:
Coloca todos los ingredientes en un tarro con tapa: el café, el aceite de oliva, el vinagre de jerez, la mostaza, la miel, la sal y la pimienta.
Cierra el tarro y agita con fuerza durante unos segundos, hasta que la vinagreta emulsione y adquiera un color uniforme.
Prueba y ajusta de sal o de miel según tu gusto. Esta vinagreta funciona especialmente bien con ensaladas que lleven queso de cabra, nueces o frutas como la pera, ya que el amargor del café equilibra el dulzor de estos ingredientes.
El café, un ingrediente con mucho recorrido
Como has visto, el café da mucho juego más allá del desayuno. Te animamos a usarlo en pequeñas cantidades en tus propios postres o adobos, ¡y descubrirás que su sabor tostado combina con mucho más de lo que imaginabas!