Pasar al contenido principal
srcset

Bienvenido

¿Eres mayor de edad?

Sí
No

No puedes acceder siendo menor.

Home
  • Home
  • Restaurantes
  • Recetas
  • Tendencias
  • Rincón del Chef
  • Top Lists
  • Agenda
  • Iniciar sesión
Home
  • Home
  • Restaurantes
  • Recetas
  • Tendencias
  • Rincón del Chef
  • Top Lists
  • Agenda
  • Iniciar sesión
  1. Home
  2. Tendencias
  3. Del Crisp Al Crunch: ¿por Qué Nos Atrae La Comida Crujiente?

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

10 Febrero, 2026
Silvia Cardona
El crujido de los alimentos al masticarlos influye en la percepción del sabor, la saciedad y el placer gastronómico. Descubre cómo incorporarlo de forma saludable en tus platos.

La comida crujiente tiene algo magnético que seduce antes incluso de probarla. Desde unas chips al horno bien doradas hasta un topping crujiente sobre una crema de verduras, el crujido añade una dimensión sensorial que incrementa la apetencia y el disfrute del plato. Este fenómeno no es casual ni una simple moda culinaria: responde a mecanismos fisiológicos, sensoriales y evolutivos bien estudiados. 

En este artículo exploramos por qué nos atrae tanto el crunch desde la nutrición y la gastrofísica, y cómo aprovecharlo en la cocina de forma equilibrada. 

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

El rol multisensorial de la textura auditiva 

Comer es una experiencia que involucra todos los sentidos. No solo intervienen el gusto y el olfato: la vista, el tacto y, de forma muy relevante, el oído también participa activamente. El sonido que produce un alimento al morderlo, conocido como textura auditiva, influye directamente en cómo se percibe su sabor, calidad y frescura.  

Diversos estudios han demostrado que existe un rango de frecuencias, entre 90 y 100 decibelios, que el cerebro humano asocia con un crujido agradable. Cuando un alimento emite este tipo de sonido, se activa una expectativa positiva antes de que las papilas gustativas perciban su sabor. Es decir, el crujido “prepara” al cerebro para disfrutar más del alimento. 

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

El porqué de la atracción por lo crujiente 

La preferencia por las comidas y alimentos crujientes se explica por la combinación de distintos factores: 

Percepción de frescura y buen estado. Desde un punto de vista evolutivo, nuestros antepasados podían diferenciar un alimento seguro y fresco por su textura firme y crujiente. En cambio, un alimento blando o pastoso podía ser señal de deterioro. Este patrón sigue vigente hoy en día: una manzana o una zanahoria crujientes resultan más atractivas que las mismas piezas reblandecidas. Por otra parte, en productos alimentarios como las patatas de bolsa o chips, gran parte de su atractivo reside precisamente en cómo crujen.  

Efecto multisensorial y experiencia gastronómica. La percepción del crujiente se integra con señales táctiles, auditivas y gustativas. Un alimento que se desmorona fácilmente o que apenas produce sonido al masticarlo puede resultar menos satisfactorio. Se han realizado múltiples estudios que sugieren que cuando aumenta la intensidad o calidad del crujido, también lo hace el sabor percibido y la satisfacción del consumidor.  

Asociación con el contenido en grasa. Las grasas son altamente energéticas y su sensación en boca resulta, para la mayoría de las personas, claramente agradable y apetecible. Una de las teorías más aceptadas sugiere que el cerebro humano puede haber aprendido, como resultado de experiencias previas, a asociar ciertos sonidos crujientes con alimentos ricos en grasa. Por lo tanto, un crujido intenso puede activar expectativas de mayor palatabilidad y densidad energética, aumentando el deseo por ese alimento. 

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

Cómo conseguir el crisp y el crunch en la cocina 

Existen varias técnicas culinarias para potenciar la textura crujiente de los alimentos, por ejemplo: 

Rebozado ligero con pan panko. Un rebozado ligero elaborado con pan panko da lugar a una cobertura más aireada y delicada que el pan rallado tradicional. Además, absorbe menos grasa y produce un crujido más limpio y definido. 

Doble fritura. Esta técnica consiste en freír en una primera cocción a baja temperatura y una segunda a mayor temperatura. Este proceso permite eliminar la humedad interna y sellar el exterior, creando una estructura firme y muy crujiente que se asocia a sensaciones muy satisfactorias para el paladar y el cerebro humano.  

Tempura. La tempura suele prepararse con una mezcla fría de agua, harina y huevo. Permite obtener un rebozado fino, crujiente por fuera y tierno por dentro. Se trata de una técnica japonesa habitual para verduras, pescados y mariscos. 

Horno con convección. Para conseguir snacks más ligeros, usar un horno con convección garantiza la circulación de aire caliente de forma uniforme, favoreciendo la evaporación de la humedad. Es ideal para preparar chips al horno doradas y crujientes con una cantidad mínima de aceite. 

Deshidratado. Eliminar el agua de frutas y vegetales, intensificando su sabor y generando una textura crujiente sin necesidad de fritura. Es una técnica especialmente interesante para snacks más saludables.   

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

Contraste sensorial: ácido + crujiente 

Combinar lo crujiente con un contraste ácido, como limón, vinagre o encurtidos, no solo despierta el paladar, sino que puede aumentar la percepción de frescura y satisfacción. Este contraste entre texturas y sabores eleva los platos más simples y aporta mayor complejidad gastronómica.

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

La textura como estrategia nutricional 

La textura también puede utilizarse como una herramienta nutricional. Incorporar componentes crujientes en las comidas influye en cómo y cuánto comemos, así como en el grado de satisfacción. 

Uno de los efectos más relevantes del crujiente es su impacto sobre la saciedad. Los alimentos que requieren mayor masticación aumentan el tiempo de ingesta, lo que favorece comer más lentamente y dar tiempo a que actúen las hormonas de saciedad. Esto puede ayudar a regular el apetito y evitar comer en exceso. 

Desde el punto de vista dietético, la textura también puede utilizarse para mejorar la aceptación de alimentos saludables. Añadir un topping crujiente a un puré de verduras, una ensalada o un yogur natural puede transformar una preparación sencilla en un plato más atractivo, sin necesidad de recurrir a grandes cantidades de sal, azúcar o grasas poco saludables. De esta forma, se favorece el consumo de verduras, legumbres y alimentos mínimamente procesados.  

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

El crujiente puede ser igualmente útil para aumentar la densidad energética sin incrementar de forma significativa el volumen del plato, algo relevante en determinados contextos como la desnutrición, el bajo apetito o la sarcopenia. Frutos secos, semillas o cereales tostados aportan energía, grasas saludables y micronutrientes en los platos, añadiendo un toque de crunch.  

No obstante, es fundamental diferenciar entre tipos de crujiente. Las frituras mal realizadas pueden generar compuestos perjudiciales para la salud, especialmente cuando se usan aceites inestables al calor, se reutiliza el aceite o se alcanzan temperaturas excesivas.  

Por ello, conviene priorizar técnicas como el horneado, el horno con convección o el deshidratado frente a las frituras. 

Como ejemplos de toppings crujientes saludables destacan las semillas tostadas sobre cremas o ensaladas, los frutos secos naturales o ligeramente tostados, los picatostes caseros o los chips vegetales hechos al horno. De esta forma, la textura se puede convertir en una aliada para mejorar tanto la calidad nutricional de los platos como el disfrute de la alimentación diaria. 

Del crisp al crunch: ¿por qué nos atrae la comida crujiente?

/ Trending.

5 Febrero, 2026
Comida de Uganda: platos típicos y costumbres
La cocina de Uganda se entiende mejor sentándose a la mesa que leyendo un recetario. Platos nacidos del campo, del lago y del tiempo compartido explican una forma de comer ligada al entorno, la paciencia y la comunidad, más allá de ninguna técnica o sorpresa.
3 Febrero, 2026
Nutrición circadiana o crononutrición: por qué no solo importa qué comes, sino a qué hora
La crononutrición explica de qué manera los horarios de las comidas pueden influir en el ritmo circadiano y en la salud metabólica.
2 Febrero, 2026
Dónde comer los mejores macarrones de Barcelona
Durante décadas relegados a la cocina doméstica, los macarrones vuelven a ocupar un lugar visible en Barcelona. Esta ruta recorre bares y restaurantes que los tratan con respeto, oficio y memoria, y reivindican un plato que vuelve a tener peso propio.

Donde comer,
beber y divertirse.

  • Twitter
  • Facebook
  • Instagram
  • Home
  • Restaurantes
  • Recetas
  • Tendencias
  • Rincón del Chef
  • Top Lists
  • Agenda
  • Prensa
  • Enviar feedback
  • Sugerencias
©2026 Gastronosfera.com All rights reserved
  • Aviso legal
  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Política RRSS
  • Nuestro Equipo
logo