"La señorita Honeychurch, apartada del taburete del piano, era sólo una joven distinguida con mucho cabello oscuro y un bello, pálido rostro. (...) Le gustaba asistir a conciertos, pasear con su prima Charlotte, tomar helados de café y merengues". (Florencia, Italia. Principios del siglo XX. Fragmento de "A room with a view", por Edward Morgan Foster).