La chirimoya, una fruta deliciosa y versátil

15 Noviembre, 2019
Silvia Alberich
Esta baya tropical de grandes semillas va más allá de ser un dulce postre y da mucho juego en la gastronomía.

Procedente del chirimoyo, un árbol que puede alcanzar los 8 metros de altura, esta singular fruta de carne sabrosa y jugosa y grandes semillas negras y brillantes se encuentra en su momento óptimo esta temporada. Entre las múltiples virtudes de la chirimoya, que debe consumirse madura para disfrutar de su sabor dulce -para ello hay que evitar guardarla en la nevera-, se halla la de ser rica en fibra, por lo que resulta saciante y muy útil para prevenir el estreñimiento y reducir el nivel de colesterol en sangre.

Compuesta mayoritariamente por agua, este alimento originario de Perú es pobre en grasas y proteínas, aunque tiene un elevado contenido en azúcares, que se traduce en más calorías que otras frutas otoñales como la uva o la pera. Esta fruta oronda también contiene elevadas dosis de potasio, un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal y muy recomendable para quienes sufren hipertensión arterial.

Un antioxidante natural

Esta baya de color verde es una fuente de vitamina C, un antioxidante muy útil contra los resfriados que, a su vez, interviene en la formación de los glóbulos rojos, así como del colágeno, los huesos y los dientes. Las vitaminas del grupo B también están muy presentes en la chirimoya, la fruta fresca con un mayor contenido vitaminas B1, B2 y B6, esenciales para el buen funcionamiento del metabolismo celular. Incluso sus semillas tienen valor terapéutico, ya que algunos productos extraídos de estas se han aplicado con éxito en investigaciones para el tratamiento de piojos, dolores de cabeza, gota y cálculos.

Todos estos beneficios convierten a esta fruta, de la que España es el primer productor a nivel mundial, en un reclamo indispensable en nuestra mesa. A ello se une la curiosa y genuina manera de tomarla, partida por la mitad y con una cucharilla que nos ayude a aprovechar el máximo su pulpa y a descartar sus numerosas semillas. También hay que tener en cuenta que es una fruta delicada y sensible al tacto, por lo que se debe manipular con cuidado.

Aunque muchas veces la tomemos como postre, no es la mejor opción, ya que su elevado contenido en azúcares puede provocar una reacción intestinal que provoque gases y molestias incómodas. Es mejor tomarla sola en el desayuno, la merienda o entre horas, aunque es un ingrediente excelente en batidos, mermeladas y otras recetas.  

Tarta de queso y chirimoya

Suave y cremosa, la tarta de queso y chirimoya aporta un toque original a la tradicional de queso y es un postre ideal para disfrutar en casa.

Ingredientes:

550 g de chirimoya limpia, 250 g de queso fresco tipo Burgos, 150 g de queso tipo Philadelphia, 4 huevos, 150 g de azúcar, extracto de vainilla y mantequilla para el molde.

Preparación:  

Colocamos la pulpa en un cuenco y añadimos los dos tipos de quesos, los huevos, el azúcar y el extracto de vainilla y lo trituramos con la batidora hasta obtener una masa fina y homogénea. Cubrimos el cuenco y lo dejamos reposar en el frigorífico mientras precalentamos el horno a 180°C. Cuando esté caliente y la tarta haya reposado, vertimos la masa en el molde, previamente untado con mantequilla y lo introducimos en el horno.

La mantenemos ahí durante 50 o 60 minutos o hasta que esté cuajada, después la retiramos y la dejamos enfriar a temperatura ambiente. A continuación, la desmoldamos y dejamos que repose en el frigorífico antes de hincarle el diente. Si esperamos un día… ¡aún estará más deliciosa!

Batido de chirimoya y uvas

¿Necesitas una buena dosis de vitaminas y sabor a base de frutas de temporada? Prepárate un sencillo y nutritivo batido de chirimoya y uvas. Toma nota de esta receta para 4 personas, así podrás compartirla.

Ingredientes:

400 g de chirimoya limpia, 100g de uva (blanca o roja, a tu elección), 1 gelatina neutra, 1 dl de nata, 2 dl de leche y una cucharada de azúcar (opcional).

Preparación:  

Desgranamos las chirimoyas y colocamos en un cuenco la pulpa, libre de piel y semillas. La batimos hasta obtener un puré homogéneo y reservamos la masa. Disolvemos la gelatina en medio vaso de agua fría y calentamos en un cazo la leche, la nata y el azúcar. Una vez caliente añadimos la gelatina y removemos bien durante 1 minuto. A continuación, añadimos el puré de chirimoya y seguimos removiendo un par de minutos.

Finalmente, repartimos la crema en 4 copas, la dejamos en la nevera un par de horas y después añadimos las uvas lavadas y cortadas en rodajas. ¡Lista para disfrutar!

Mermelada de chirimoya

Aunque poco convencional, la mermelada de chirimoya es una opción deliciosa y muy versátil, ya que puedes untarla sobre unas tostadas, utilizarla como aperitivo, como cubierto o relleno de una tarta e incluso como aderezo de muchos platos. Es tan sencilla de preparar que lo único laborioso será extraer las semillas.  

Ingredientes:

600 g de chirimoya limpia, 300 g de azúcar y el zumo de medio limón.

Preparación:

Colocamos en un cuenco la pulpa de las chirimoyas, añadimos el azúcar, regamos con el zumo de medio limón y lo ponemos al fuego. Cuando haya alcanzado la textura deseada, trituramos la masa y la colocamos en un bote de cristal. Cerramos con la tapa y dejamos que repose bocabajo durante 24 horas. Pasado ese tiempo, ya podemos disfrutar de esta deliciosa baya.