empanadillas

Consejos, trucos y 12 ideas para cocinar empanadillas saludables

Consejos, trucos y 12 ideas para cocinar empanadillas saludables
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Las empanadillas están deliciosas, pero para muchos tienen una cierta mala fama porque siempre las hemos cocinado fritas, a menudo rellenas de salsas poco estimulantes y utilizadas más como un recurso sencillo y no como una opción para sacarle el máximo partido gastronómico. Y es una injusticia, claro, pero en ningún lugar está escrito que esto no se pueda cambiar. 
 
Para que tus empanadillas sean más saludables, debes en primer lugar procurar no freírlas para disminuir la cantidad de grasa que contienen. Este es un primer, y muy importante, paso pero además de cambiar la fritura por el horneado, puedes hacerlas aún más sanas utilizando ingredientes poco procesados, condimentar con hierbas aromáticas para reducir el uso de la sal y, de nuevo, rellenar con ingredientes bajos en grasas pero que aún así aporten mucho sabor. 

Algunos consejos generales para cocinar tus empanadillas de forma más práctica y saludable: 
 
1- Rellena con moderación. Es fácil dejarse tentar por rellenar mucho las empanadillas, pero piensa que si te pasas y no quedan bien cerradas por exceso de relleno es muy probable que se puedan romper durante la cocción. Usa rellenos fríos. Si el relleno está caliente también es más fácil que se rompa la empanadilla cuando la cocines. 
 
2- A casi todas las empanadillas les va muy bien que prepares un sofrito de cebolla pochada, poniendo cebolla picada con un poco de aceite, sal y pimienta a fuego suave en una sartén. Cocina hasta que la cebolla esté bien translúcida y empiece a caramelizar. Es una base fantástica para los rellenos de empanada. 

cebolla3- Evita en lo posible alimentos ultra procesados. Prepara tu sofrito si te es posible, utiliza verduras, carnes y pescados frescos intentando no abusar de productos como embutidos y otras carnes procesadas. 
 
4- Para los rellenos con carne, utiliza cortes que sean jugosos como por ejemplo las costillas de cerdo o los muslos de pollo. Si utilizas carnes con poco colágeno o sin grasa la empanadilla tendrá un relleno con textura estropajosa por mucha salsa que le pongas a tu carne. 
 
5- Si horneas tus empanadillas, procura utilizar una temperatura media de alrededor de 180ºC y hornear durante 15 minutos. Con calor arriba y abajo durante la primera mitad del tiempo y calor solo inferior en la segunda mitad para que cocinen bien la base que es donde el relleno comunica más humedad y evitar que se nos quemen por la parte superior. 
 
6- Si vas a utilizar la freidora de aire, programa unos 12 minutos a 180 ºC ya que el calor se aplica más directamente y tiende a cocinarlas antes que en el horno. No llenes la cesta en exceso, deja que el aire fluya con facilidad entre las empanadillas. 
 
7- ¿Has probado a cerrar tus empanadillas en vertical? Para que queden como una especie de cresta con una base pequeña y mucha superficie expuesta al aire. Cuando horneamos esta geometría es ideal porque precisamente logra que menor cantidad de masa esté en la base en contacto directo con la bandeja del horno.

Ideas para empanadillas saludables con vegetales

empanadas verduras

Empanadillas de setas con requesón y salsa de soja. Consigue un buen puñado de setas, mejor si son frescas como champiñones, portobellos o shiitakes. Saltea brevemente en una sartén con muy poco aceite y luego pícalas con un cuchilllo. Desmiga con la mano un requesón de calidad y mezcla con las setas, aliña con un poquito de salsa de soja que aportará el toque salado. Para que queden más doradas, puedes pintarlas con huevo batido por encima. 
 
Empanadillas de acelgas con tomate deshidratado y orégano fresco. Si el tomate viene en aceite, pica finito los pétalos de su carne. Si vienen secos, hidrátalos en agua templada durante al menos 45 minutos. Corta las pencas de las acelgas en pedazos pequeños y saltea en una sartén con muy poquita mantequilla. Si los tomates son en aceite, utiliza este aceite en lugar de la mantequilla. La penca cortada menuda se hace en tres o cuatro minutos, momento de añadir el orégano fresco para que aporte aroma y de mezclar con el tomate picado. Añade un par de cucharadas de cebolla pochada para hacer más jugoso el relleno.   
 
Empanadillas caprese. Corta tomatitos cherry en dados menudos, y haz lo mismo con una mozzarella. Sazona con sal y pimienta y déjalos reposar juntos en un colador para eliminar el máximo de agua que puedan soltar. Cuando han pasado al menos 30 minutos y la mezcla ya es bastante seca, añade un buen puñado de albahaca fresca bien picada y un chorrito pequeño de aceite. Rectifica de sal y pimienta y listo para rellenar.  
 
Empanadilla de puerro con champiñones y queso al oloroso. Pica un puerro grande o dos medianos, limpia los champiñones y córtalos a daditos. En una sartén con un poco de aceite saltea los champiñones y cuando lleves dos minutos añade el puerro para evitar que al ser delicado este termine demasiado hecho o incluso quemado. Añade un chorrito de vino oloroso de Jerez o cualquier otro vino con carácter y evapora el alcohol. Ya fuera del fuego añade un poquito de queso que funda y rectifica de sal y pimienta.

Ideas para empanadillas saludables con carne

empanadas carne

Empanadillas de pollo al curry. Desmiga un par de muslos de pollo cocinados a la plancha, retira la piel y cartílagos y pica la carne. Prepara una salsa de curry pochando cebolla abundante en mantequilla. Cuando está pochada rectifica de sal y pimienta, añade curry y termina con algo de leche de coco para formar una salsa densa. Mezcla con el pollo y rellena las empanadillas. 
 
Empanadilals de carne picada con alcachofas. Asa las alcachofas junto con unas zanahorias en el horno o en la freidora de aire con un poquito de aceite y sal. Cuando estén hechas limpia los corazones y pícalos a cuchillo, también pica las zanahorias. Dora la carne picada en una sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra. Rectifica de sal y pimienta. Mezcla la carne, los vegetales picados y un par de cucharadas de sofrito de cebolla. 
 
Empanadillas de costilla o carne asado con berenjenas y tahíne. Deshuesa tres o cuatro costillas asadas, también pueden ser guisadas pero quedan más ricas si las asas en el horno o brasa. Escaliba unas berenjenas en el horno a máxima potencia durante unos 20 minutos, deja templar y retira la piel quemada. Corta la carne de la berenjena y aderézala con un poco de pasta tahini (también puedes usar un par de cucharadas de hummus si no tienes). Añade un par o tres de cucharadas de cebolla sofrita y mezcla con las costillas desmigadas. Rectifica de sal y ya tienes el relleno. También puedes prepararlas con carrillera o cualquier otro corte jugoso que tengas asado. 
 
Empanadillas de pollo con espárragos al estragón. Desmiga un par de muslos de pollo cocinados a la plancha, retira la piel y cartílagos y pica la carne. Desecha la parte leñosa de los espárragos, que puedes usar para hacer purés o caldos, y corta en rodajas menudas la parte tierna. Saltea en una sartén con un poquito de aceite, sal y estragón fresco u otra aromática. Mezcla una parte de sofrito de cebolla con los espárragos y el pollo desmigado para rellenar la empanadilla.

Ideas para empanadillas saludables con pescado

empanadas pescado

Empanadillas de espinacas con salmón ahumado. Cocina unas cuantas espinacas y escúrrelas bien para eliminar toda la humedad que puedas. Pícalas y mezcla con unas cucharadas de cebolla pochada. Pica una buena cantidad de salmón ahumado, pero no muy pequeño para que puedas notar su textura al mordisco. También lo puedes hacer con salmón fresco, pásalo por la plancha y adereza con sal y pimienta. Mezcla el salmón picado con las espinacas y la cebolla pochada. Rectifica de sal antes de rellenar. Para que queden más doradas, puedes pintarlas con huevo batido. 
 
Empanadillas de bacalao con pasas. Esta es una versión rápida de una de las empanadas gallegas más famosas. Consigue un buen bacalao desalado, limpio y sin espinas. Desmígalo y mezcla con unas cucharadas de cebolla pochada y añade un poco de sofrito de tomate casero. Consigue unas pasas sin pepita y si son muy grandes, pícalas a cuchillo. Si están muy secas, déjalas hidratar unos minutos en agua templada. Mezcla todo y rectifica de sal y pimienta antes de rellenar la empanadilla. 
 
Empanadillas de salmón fresco con mozzarella y toque anisado. Limpia de piel y espinas un lomo de salmón. Pásalo por la plancha con un poco de mantequilla tras ponerle una buena cantidad de  eneldo fresco picado, sal y pimienta. Pica en daditos el salmón y la mozzarella, mezcla con unas cucharadas de cebolla pochada y rectifica de sal.  
 
Empanadillas de gambas al ajillo. Pela y pica los cuerpos de gamba o langostino en trozos menudos pero que se puedan reconocer al morder. Estruja las cabezas para sacar toda la esencia y sabor de las mismas. Mezcla el interior de las cabezas con unas cuantas cucharadas de cebolla pochada. En una sartén con un poco de aceite, dora un poco los ajos laminados. Añade las gambas picadas a este aceite aromatizado, ya fuera del fuego. Retira las gambas para eliminar el máximo de grasa y mezcla con la cebolla pochada y la esencia de las gambas. Rellena tras rectificar de sal y pimienta. 

Empanada de millo: una receta que vale la pena descubrir

Empanada de millo: una receta que vale la pena descubrir
Empanada de millo: una receta que vale la pena descubrir
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La empanada es uno de los iconos gastronómicos gallegos, uno de los platos de esta cocina que más se han extendido, hasta el punto de que hoy es fácil encontrar en toda España versiones de esta elaboración. La empanada de maíz, sin embargo, es la gran desconocida de esa familia de elaboraciones, una receta que hunde sus raíces en la historia y que vale la pena descubrir.

Historia de la empanada

La empanada lleva presente en la cocina gallega casi mil años. Probablemente más, pero eso es lo que podemos asegurar gracias a dos esculturas en piedra que se conservan en Santiago de Compostela, lo que hace que la empanada sea uno de esos casos raros en los que podemos poner fechas al hablar de la historia de una receta.

En una de ellas, en el Pórtico de la Gloria de la catedral compostelana, vemos la imagen de alguien que intenta comerse algo que parece una empanada mientras un demonio se lo impide. Es la representación del castigo del pecado de gula y fue realizada hacia el año 1.188.

A pocos metros, en el Pazo de Xelmirez, nos encontramos con la representación de un gran banquete decorando los muros de uno de los salones principales. Se esculpió unos 70 años después del Pórtico de la Gloria y en una de sus imágenes aparece una mesa con comensales y lo que parece ser una gran empanada. Esto convierte a la empanada en una de las recetas más antiguas que todavía se siguen elaborando en Galicia y, aunque probablemente sus orígenes sean más antiguos, nos permite afirmar que esta elaboración lleva más de 800 años con nosotros.

El plato tiene una gran cantidad de variedades. Aunque fuera de Galicia se hayan popularizado solo un par de tipos, normalmente rellenos de atún o de carne, las recetas de empanada pueden contarse literalmente por cientos. Y no solo porque esta preparación acepte casi todo tipo de rellenos (aunque existen normas no escritas que ponen límites a la imaginación) sino también porque las masas con las que se preparan son también diversas y aceptan infinidad de variantes.

Empanada3

Su anatomía

Pero, ¿qué es una empanada? Es una especie de torta salada en la que entre dos hojas de masa se dispone un relleno antes de hornear el conjunto.

A partir de aquí empiezan a surgir las variantes. Porque esa masa puede ser una masa de pan simplemente extendida o podemos enriquecerla con aceite, mantequilla o manteca de cerdo. Podemos extenderla más o menos gruesa, podemos añadirle aromatizantes como el pimentón, podemos pintarla con huevo antes de hornearla o podemos, incluso, optar por una masa tipo hojaldre que, aunque no es la más común en Galicia, es la que más se ha popularizado fuera.

Y todo esto antes de meternos con el relleno, en el que caben carnes, pescados, mariscos, hortalizas o hasta elaboraciones dulces que podemos emplear en crudo, previamente cocinadas o marinadas. Y aún nos quedará decidir si añadimos un sofrito, que en Galicia recibe nombres muy distintos según la comarca: zaragallada, mistura, mejunje…

El resultado de todas estas combinaciones son, literalmente, cientos de elaboraciones tradicionales y otras tantas innovadoras que siguen apareciendo casi a diario. Hablábamos de los rellenos de atún y carne picada como los más habituales, pero junto a ellos otros como los de pulpo, calamares, bacalao con pasas, sardinas con jamón, pollo con pimientos asados, lomo de cerdo con patatas y acelgas, berberechos o manzana con pasas y aguardiente dejan claro que el tema es mucho más complejo y mucho más interesante de lo que solemos pensar.

Empanada

La empanada de millo

Ante esta enorme diversidad no queda más remedio que tratar de poner orden, establecer clasificaciones que nos permitan orientarnos. Y una de las más comunes y de las más prácticas es la que organiza las empanadas según el tipo de harina con la que se elabora su masa.

Esto, además de subrayar diferencias técnicas evidentes, permite identificar cada uno de los grupos con zonas geográficas diferentes. Porque, como ocurre por ejemplo con los cocidos y con otras recetas populares, las distintas variantes tradicionales suelen asociarse a zonas geográficas concretas.

De esa manera, encontramos empanadas de masa de trigo, las más comunes y más extendidas por todo el territorio que son, además, las más versátiles a la hora de aceptar distintos rellenos. Junto a ellas, encontramos las masas de centeno, que en la actualidad están en retroceso y ya no son fáciles de encontrar en panadería, pero que fueron populares en zonas de montaña donde no era sencillo cultivar otros cereales.

En toda la zona costera las reinas son las empanadas de maíz, que en Galicia se conocen como empanadas millas, empanadas de pan millo o, simplemente, empanadas de millo. Se trata de una elaboración muy particular que alguien no acostumbrado quizás no identificaría como una empanada en un primer vistazo. Suelen ser más gruesas, con una corteza llena de grietas característica; la masa es más densa, más oscura y más húmeda, no forma miga y tiende a fundirse con el relleno caso como si de un pudding se tratase. La explicación está en que el maíz no aporta gluten a la elaboración. Y al no formarse trama de gluten es imposible elaborar una masa elástica, que podamos estirar y trabajar al uso, sino que lo que se consigue es, por decirlo de esta manera, más parecido a una papilla, lo que hace que la manera de trabajar estas masas sea distinta.

Es por esto por lo que la mayoría de las recetas de empanada de millo añaden a la elaboración un porcentaje variable de otras harinas, normalmente trigo o, con menos frecuencia, centeno. Esto dota a la masa de un cierto cuerpo que permite trabajarla de una forma más cómoda.

La relación con la costa

¿Por qué la empanada de millo se relaciona con la costa? Porque en esta zona nunca se consiguió cultivar trigo a gran escala, lo que lo convertía en un ingrediente caro y escaso. De hecho, antes de la llegada del maíz de América solían usarse otros cereales como el mijo (de ahí le viene el nombre el gallego al maíz) o el panizo.

Cuando a comienzos del siglo XVII se introdujo el maíz los habitantes de la zona costera gallega encontraron un producto que podían cultivar fácilmente en su zona y que podía sustituir al costoso trigo. Y ese es el motivo de que lo adoptasen rápidamente y lo convirtieran en el rey de sus masas, tanto en las empanadas como en el pan de maíz, el pan de broa, característico de esas zonas.

Los rellenos

Empanada2

Es precisamente esa proximidad del mar la que dio lugar a las combinaciones tradicionales. Porque la empanada de millo no acepta cualquier relleno. Se trata de una masa densa, de sabor potente y con una marcada acidez que dejaría en la sombra a ingredientes suaves o de matices delicados. Es difícil imaginar, por ejemplo, una empanada de millo rellena de cigalas o de pechuga de pollo.

Este tipo de elaboraciones exige rellenos con personalidad, potentes, capaces de competir con la intensidad de la masa. Y si al mismo tiempo le aportan una dosis adicional de grasa, mejor que mejor.

De este modo  nacieron las empanadas de maíz más características, partiendo de ingredientes económicos fáciles de conseguir en la zona costera que, además, resultaron ser la combinación perfecta para estas nuevas masas. Una elaboración que sigue siendo muy popular en localidades de las Rías Baixas como Pontevedra, Cambados, Bueu, Boiro, Ribeira, Noia o en toda la Costa da Morte.

Los berberechos, por ejemplo, con su sabor yodado intenso, son uno de los ingredientes clásicos. Las sardinas, con su alto porcentaje de grasa y su sabor potente. Y, tras ellas, seguramente las combinaciones reinas, otros ingredientes como los mejillones, el jurel, la caballa, entre otros. 

¿Es posible preparar empanada milla con otros rellenos? Sin duda, aunque lo más recomendable es tener en cuenta el equilibro de sabores entre masa y relleno. Aunque no sean las más tradicionales no es difícil, por ejemplo, encontrar empanadas de maíz rellenas, por ejemplo, de chorizo. O con combinaciones más actuales que funcionan también a la perfección: berberechos y kokotxas, mejillones con chorizo, pescados combinados con algas, etc.

En cualquier caso, ese plato que nació como fruto de la necesidad y que durante siglos fue un alimento humilde es hoy una joya gastronómica reivindicada por cocineros y que, en los pueblos en los que se ha conservado la tradición de elaborarlas, se ha convertido en una señal de identidad.

La empanada de millo es una empanada, al fin y al cabo, pero tiene muy poco que ver con la idea preconcebida que muchos de los comensales tienen sobre esta elaboración; es un tesoro gastronómico con siglos de historia que, poco a poco, ha sido capaz de renovarse, encontrar su hueco en la carta de restaurantes y convertirse en un emblema de esa cocina gallega menos conocida que vale la pena explorar.

Empanadillas, los dumpling de toda la vida

Empanadillas, los dumpling de toda la vida
Empanadillas, los dumpling de toda la vida
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Las empanadillas son una buena manera de solucionar una cena o de completar un picoteo, son crujientes y divertidas porque hasta que las mordemos no conocemos el contenido, nos pueden sorprender con un relleno diferente e inesperado. Pero lo cierto es que habían caído en un cierto olvido, relegadas a veces a comida para niños, seguramente porque muchos en bares y restaurantes y en muchas casas se cayó en la monotonía de las empanadillas de atún o de carne picada, servidas siempre fritas en aceites más o menos adecuados.

Sin embargo, en pocos años todos hemos aprendido qué son las samosas, las gyozas, las empanadillas chinas y los dumpling asiáticos en general, que no dejan de ser, como nuestras empanadillas, masas de harina rellenas de carne, pescado o verduras que se pueden cocer al horno, al vapor o fritas. Incluso es más fácil encontrar tiendas especializadas en empanadas argentinas que lugares donde comer buenas empanadillas tradicionales.

Esta invasión foránea nos ha hecho recordar que en toda la península existe la costumbre de consumir estas pastas saladas, ya sean empanadillas o panades, tradicionales en Cataluña, ya sean dulces o saladas, y que se conservan muy vivas en Mallorca. Y como ocurrió con las croquetas, nos hemos dado cuenta de que admiten innumerables rellenos, no hay que cocinarlas siempre fritas, sino que se pueden hacer también al horno o incluso al vapor, para hacerlas mucho más ligeras, y las podemos acompañar con infinidad de salsas. Hoy os daremos algunas ideas tanto de rellenos como de salsas para acompañar.

La masa

Las cretas industriales tienen una marca muy conocida por todos, que se vende en todas partes y que lleva más años en el mercado, pero si preferimos hacer nosotros mismos la masa, es mucho más sencillo que preparar otras masas (de pan, pasteles, etc.) ya que la de las empanadillas no debe levar; eso sí, tenemos que dejarla fina pero consistente para que no se nos rompa a la hora de utilitzarla.

El relleno

Dice un chef amigo mío, y me gusta citarlo, que todo es croqueteable, por eso hoy la oferta de croquetas es de lo más variado y muchas no se parecen en nada a las más tradicionales de jamón o de asado. De las empanadillas podríamos decir lo mismo, son susceptibles de ser rellenadas con cualquier cosa: atún, pollo, quesos, setas, pisto, berenjena, morcilla, bacalao, salmón... la lista sería interminable. Y si entramos en el mundo dulce, también podemos hacer empanadillas de chocolate, de cabello de ángel (como los Pastissets de Tortosa) o de frutas diversas.

Una buena base para el relleno de las empanadillas saladas es un buen sofrito de cebolla y tomate, al que podemos añadir tanto atún en conserva como pollo (por ejemplo, el pecho que ha sobrado el día antes, cortado en dados), carne picada, morcilla o salmón, por ejemplo.

Lo mismo se puede decir del pisto (cebolla, tomate, pimiento, calabacín y berenjena), que nos puede servir para rellenar la cresta tanto solo como con el añadido de alguna carne o pescado, por ejemplo, el bacalao.

¿Fritas o al horno?

Aunque las empanadillas también se pueden cocer al vapor, esta es una técnica más habitual en los dumpling asiáticos, aquí tradicionalmente se han hecho fritas en aceite abundante, pero para hacerlas más ligeras, la mejor manera es cocerlas al horno. En ambos casos, se pone en el centro de la cresta una cucharada de relleno y se pliega sobre sí misma. Para que los bordes se peguen bien, es aconsejable pintarlas con un poco de huevo batido o simplemente pasar un dedo húmedo por todo el borde, así cuando las cerramos quedarán bien selladas. Y para asegurar que el relleno no se escapa, la forma habitual es presionar con la punta de un tenedor todo el borde, que es la marca característica de las empanadillas frente a otros tipos de masas rellenas.

Para cocer en el horno y que queden crujientes y con un tostado bonito, las pintaremos con huevo o con clara batida. Tanto si las freímos como si las hacemos al horno, las tendremos hasta que estén tostadas; en el caso del horno, a unos 200º C.

Recetas de empanadillas

La masa

Ingredientes:
  • 110 g de agua (también se puede mezclar con leche)
  • 110 g de aceite de oliva
  • 350 g de harina
  • sal
Preparación:

Vertemos en un bol la harina, el agua y el aceite, añadimos la sal y removemos bien hasta formar una bola. Si la masa nos queda demasiado líquida, podemos añadir un poco más de harina, y al revés, si queda demasiado espesa y cuesta trabajarla, un poco más de agua.

Ponemos esta bola sobre la mesa de trabajo y la extendemos con un rodillo, hasta que quede bien fina. Con la ayuda de un aro, o de un tazón pequeño puesto boca abajo, vamos cortando los círculos de masa que luego rellenaremos.

Para hacer las empanadillas dulces, no pondremos sal, sino azúcar a nuestro gusto, según como las queramos de dulces, y podemos sustituir parte del agua por moscatel o algún otro vino dulce.

Clásicas de atún

Ingredientes:
  • masa de empanadillas
  • 2 huevos cocidos
  • 1 bote de atún en conserva
  • aceitunas verdes sin hueso
  • sofrito de tomate
Preparación:

Picamos los huevos duros y las aceitunas, desmenuzamos el atún escurrido y lo mezclamos todo, lo ligamos con el sofrito necesario para que quede una masa espesa y rellenamos las empanadillas con esta mezcla. Las freímos o cocinamos al horno pintadas con huevo batido.

De bacalao con pisto

Ingredientes:
  • masa de empanadillas
  • pisto
  • bacalao desmigado desalado
Preparación:

Acabamos de desmigar el bacalao para que queden trozos pequeños, lo ponemos en una sartén con aceite al fuego durante unos segundos y añadimos el pisto, removemos bien y dejamos enfriar.

Rellenamos las empanadillas con esta mezcla y las freímos o cocemos al horno.

De espinacas, pera y queso azul

Ingredientes:
  • masa de empanadillas
  • 300 g de espinacas
  • 1 pera
  • 100 g de queso azul
  • sal
Preparación:

Salteamos las espinacas en una sartén con un chorro de aceite, ligeramente saladas; enseguida perderán rigidez y reducirán su volumen. Reservamos y en la misma sartén con un poco de aceite salteamos la pera cortada en dados, un minuto.

Rellenamos las empanadillas con una cucharada de espinacas, unos dados de pera y un poco de queso azul. Cerramos y freímos las empanadillas o las cocemos al horno pintadas con huevo batido.

También se pueden preparar a la catalana, cambiando la pera y el queso por pasas y piñones que saltearemos con las espinacas.

De morcilla con pasas y piñones

Ingredientes:
  • masa de empanadillas
  • 2 morcillas de cebolla
  • pasas y piñones
Preparación:

Ponemos las pasas en remojo un rato antes.

Sacamos la piel de los morcillas y mezclamos la carne con las pasas y los piñones. Rellenamos con esta mezcla las empanadillas y las cocemos al horno o fritas.

De pisto agridulce picante y caballa

Del blog Cuinagenerosa

Ingredientes:
  • masa de empanadillas
  • cebolla, tomate, pimiento rojo, berenjena y calabacín
  • 1 lata de caballa
  • salsa agridulce picante
Preparación:

Cortamos las verduras en dados pequeños y la salteamos en un wok, primero la cebolla y el pimiento, luego la berenjena, el tomate y el calabacín. Cuando las verduras empiecen a estar cocidas, añadimos un par o tres de cucharadas de salsa agridulce picante y mezclamos bien.

Rellenamos las empanadillas con una cucharada de este pisto y ponemos un trozo de caballa escurrido. Cerramos las empanadillas y las freímos en abundante aceite.

De setas

Ingredientes:
  • masa de empanadillas
  • 1 cebolla
  • setas del tiempo o de cultivo (champiñones, shiitake...)
Preparación:

Sofreímos la cebolla cortada en dados en una sartén con aceite, hasta que se vuelva transparente, añadimos las setas cortadas pequeños y salteamos durante unos minutos, hasta que pierdan el agua de vegetación. Espolvorear perejil por encima y con esta mezcla rellenamos las empanadillas.

De cabello de ángel

Ingredientes:
  • masa de empanadillas
  • cabello de ángel
  • azúcar
  • huevo
Preparación:

Preparamos la masa de las empanadillas tal como hemos explicado para hacerlas dulces, con azúcar y un chorrito de moscatel. Las rellenamos con una cucharada de cabello de ángel y las cerramos, sellándola con el tenedor o atornillando los bordes sobre sí mismas. Pintamos con huevo batido y esparcimos azúcar por encima.

Las cocemos al horno a unos 200º hasta que tomen un color tostado bonito.