Todo es croqueteable, me dijo mi amigo Xesco hace ya un tiempo. Todo o casi todo, porque los absolutos nos asustan mucho y nos dan un vértigo total. Aunque más allá de la contundencia poética lo cierto es que la gran mayoría de platos y preparaciones son susceptibles del texturizado y posterior rebozado croquetil, croquetero o croquetense. Sobre el origen e historia de estas piezas cremosas y crujientes ya hablamos en una entrada anterior, hoy por tanto nos dedicaremos a recorrer algunas recetas.