Comemos, paladeamos y saboreamos con el cerebro. Tanto, que una comida copiosa, rica en grasas y azúcares, es a nuestra cabeza lo mismo que una borrachera o una relación sexual. Más aún: el humor, el comportamiento, las depresiones, las ansiedades y hasta los trastornos del sueño, dependen de nuestra alimentación.
Ana Lobo
Ana Lobo - Redactor
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Sí, es verdad: el verano en la ciudad es una castaña. No seré yo quien diga lo contrario. Y el verano en Madrid, a 40 grados como está siendo éste, es un auténtico infierno. No exagero. Para nada. Y quienes lo están sufriendo, pueden dar fe de lo que digo.Por suerte, hay luz al final del túnel. Esto es: piscinas, terrazas y chiringuitos, como los que hay en los sitios con playa, para hacer más liviano el caluroso trance estival. Benditos sean.
Ocio
Verano: vacaciones, descanso, playa (o montaña, o turismo urbano) y sol. Mucho sol. Nos sentimos más guapos, más sexies y hasta más altos. Más ‘mejores’, en definitiva. Pero cuidado, porque el astro rey es un lobo con piel de cordero y puede resultar más dañino de lo que pensamos. ¿Nuestras armas? Alimentos que nos ayudan a proteger nuestra piel durante el estío.
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