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Natación en aguas abiertas: 10 consejos para nadar en el mar

Sergio Fernández Tolosa08/06/2017

Se acerca el verano y el mar nos seduce cada mañana con un espléndido amanecer, un espectáculo irrepetible que se diluye al son del relajante rumor de un oleaje todavía incipiente. Es sin duda la mejor hora para bañarse y, si se desea empezar la jornada con un poco de ejercicio, practicar uno de los deportes más saludables que existen: la natación.

La natación, el ejercicio más sano

Libre de impacto, la natación es indicada para personas de todas las edades. Al nadar, el cuerpo gana fuerza, resistencia, agilidad y elasticidad. Si además se practica en aguas limpias y naturales, sin agentes químicos y en contacto con el sol y el aire puro, los beneficios, tanto físicos como mentales, se multiplican.

Quizá por la suma de todo ello, unido al reciente auge de los deportes de resistencia en general, la natación en el mar o en aguas abiertas –lagos, pantanos, etc.– es una de las actividades al aire libre que más ha crecido en los últimos años a nivel mundial.

A continuación os ofrecemos una práctica guía de iniciación dividida en diez apartados. En ella detallamos todas las particularidades de esta modalidad deportiva que, si se practica de forma segura, puede reportarnos grandes satisfacciones y sensaciones realmente únicas.

1. Agua salda VS agua dulce

Además de los efectos benignos para la salud propios del agua marina tantas veces reportados por la talasoterapia, el agua salada, al ser más densa que la dulce, nos da un mayor índice de flotación. Por lo tanto, a priori, nadar en el mar será más fácil y avanzaremos más rápido que en un lago o en la piscina. El traje de neopreno también ayuda, pues además de aislarnos del frío nos aportará un grado de flotabilidad extra.

2. La mejor hora para nadar

A primera hora de la mañana es cuando el mar suele estar más plano. Por contra, a medida que avanza el día, el viento suele ganar fuerza y las olas crecen. Con oleaje o corrientes, la natación en aguas abiertas se dificulta de forma notoria. Un truco para no hacer el viaje en balde hasta la playa es consultar las webcam que ofrecen imágenes en directo. Aunque los surfistas buscan precisamente lo contrario –ellos necesitan olas–, las informaciones de sus portales web son realmente útiles.

3. De la piscina al mar: seis pasos para una transición más fácil

· Antes de empezar a nadar en el mar, practica en la piscina durante varias semanas. En la piscina ganarás la técnica, la resistencia y la confianza necesarias para afrontar travesías en aguas abiertas cada vez más largas. Si es posible, escoge una piscina de 50 metros –medida olímpica– para entrenar.

· El crol es el estilo más adecuado para aguas abiertas, pero procura alternarlo con la braza y la espalda. Si haces series de 100 metros, por ejemplo, incluye un tramo de 25 metros de otro estilo al final de cada serie.

· Baja ligeramente la frecuencia de brazada, alargándola, llevando las manos más lejos, sintiendo que fluyes. Esto te ayudará a adaptar la brazada al ritmo, a veces un tanto caótico, del oleaje.

· Para aprender a avanzar en línea recta sin la ayuda de la línea pintada en el fondo de la piscina, prueba a cerrar los ojos mientras nadas, abriéndolos cada cuatro, seis, ocho brazadas –y así progresivamente–. Hazlo sólo si no hay nadie más nadando en tu calle.

· Cuando nades crol, intenta mirar hacia delante –cada ocho brazadas, por ejemplo–, pero sin sacar del todo la cabeza, sólo asomando los ojos fuera del agua ligeramente. Investiga cuánto puedes ver sin entorpecer tu ritmo de avance o tu braceo. Perfecciona e interioriza este movimiento. Ten en cuenta que las cervicales, si no están entrenadas, pueden resentirse en esta maniobra. En agua salada será más fácil.

· Para acostumbrar tu cuerpo a las bajas temperaturas del agua del mar, procura acabar tus duchas con agua templada o fría. Dilata el tiempo de agua fría y baja la temperatura de manera paulatina.

4. ¿Qué desayunar antes del chapuzón?

Ya hemos abordado en otras ocasiones la cuestión sobre la conveniencia o no de hacer ejercicio en ayunas. En general, si el ritmo es suave y no se prolonga demasiado –menos de una hora–, la energía que utilizamos en esa sesión a primera hora del día se ha almacenado en el cuerpo durante la víspera y no resulta imprescindible realizar un completo desayuno. Sin embargo, cada persona es distinta y arriesgarse a sufrir una lipotimia por hipoglucemia –falta de glucosa en sangre– dentro del agua no debería contemplarse como una posibilidad.

Lo ideal es tomar algún alimento fácilmente asimilable al menos 30 minutos antes de meterse en el agua: un zumo de frutas, un puñadito de muesli, un par de biscotes con mermelada o un alimento equivalente. En ningún caso conviene llenarse demasiado, pues la posición horizontal dentro del agua puede dificultar la digestión.

5. Equipo necesario para nadar en aguas abiertas

· Boya de seguridad: para nadar en el mar sin correr riesgos innecesarios es imprescindible el uso de una boya especialmente concebida para esta actividad. Es de colores vivos –naranja, fucsia o amarillo–, de manera que resulta visible en la distancia y también puede servir como flotador en caso de necesidad.

La boya de natación va asida a la cintura del nadador mediante una correa con cierre rápido que se puede soltar usando sólo dos dedos. Este detalle es importante, por si tenemos que quitárnosla en un momento de apuro. Estas boyas, además, tienen un compartimento seco interior destinado a guardar nuestros enseres personales –llaves, toalla, ropa de recambio para abrigarnos al terminar, unas sandalias por si queremos regresar por tierra, etc.–, y así no tener que dejarlos a su suerte en la orilla.

· Gafas de natación: indispensables para nadar sin sufrir irritación en los ojos y poder ver bajo el agua. Las hay de muchos tipos: rígidas, blandas, oscuras, claras, de máscara, minimalistas… Para nadar al aire libre es preciso que tengan protección contra los rayos UVA. En días muy soleados, las de lente de espejo son las más adecuadas. En horas de sol bajo, las lentes polarizadas neutralizan los destellos.

· Gorro: además de protegernos del frío –la cabeza es muy sensible a los cambios de temperatura–, el gorro de natación preserva el cabello de los efectos del sol, el salitre, etc. Para aguas muy frías, existen modelos específicos de neopreno.

· Traje de neopreno: los nadadores de aguas abiertas más puristas lo consideran un artificio inadmisible que devalúa el mérito de una travesía a nado en el mar, pues el traje de neopreno supone una ayuda por partida doble. Por una lado, ayuda a mantener a raya la hipotermia. Por el otro, aporta un punto extra de flotabilidad que permite nadar más rápido con menor esfuerzo. Los hay específicos para natación –son los que se usan en triatlón–, muy ligeros, finos y elásticos.

· Tapones: el agua muy fría dentro del oído puede afectar al sentido del equilibrio. Hay tapones especiales para natación. Van unidos a un fino cordel que permite atarlos a la goma de las gafas, evitando que se pierdan en caso de salirse.

6. ¿Cómo nadar en línea recta?

Cada vez que cambies de rumbo, toma como referencia un edificio, una montaña o un faro que destaque en el horizonte y quede en la dirección que quieres seguir. Nada siempre en dirección a ese punto, asegurándote cada 8 o 10 brazadas de que no te desvías. En agua salada y con traje de neopreno, si no hay olas grandes, con un poco de práctica se puede ver a suficiente distancia alzando sólo ligeramente el cuello.

7. No luches contra las olas, ¡surféalas!

En días de oleaje, adapta el ritmo de la brazada a la situación de cada momento. No luches contra los elementos; procura aliarte a ellos. Bracear más rápido con una cadencia fija puede ser un derroche de energía. El mar es mucho más fuerte que tú, así que debes aprovechar sus vaivenes e impulsarte cuando más te beneficia.

8. Previsión y sentido común

Nadar en el mar puede aportar sensaciones fascinantes, pero hay que ser conscientes de los peligros que alberga y actuar con sentido común. Antes de empezar, analiza el estado del mar y las corrientes, comprueba la previsión meteorológica, la temperatura del agua e informa a tus parientes o amigos de la ruta que pretendes realizar. Si hay socorrista, pregúntale por las posibles corrientes y cuéntale tus planes. Sé consciente de tu nivel y guarda siempre fuerzas para la vuelta.

9. Nada en buena compañía

Procura nadar siempre en compañía. No os alejéis el uno del otro. Aprovecha las estela de tu compañero –o compañera– de sesión y relevados al frente del grupo. Cada 3 o 4 minutos, estableced contacto el uno con el otro, para comprobar que todo va bien.

10. Escoge el lugar adecuado para nadar

No te alejes mar adentro ni cruces los canales destinados a la entrada y salida de embarcaciones. Nada en paralelo a la costa, por detrás del rompiente de la ola, sin salir de la zona destinada al baño, que tiene 200 metros de ancho y puede estar balizada o no, según el municipio y la época del año. En estas aguas, según la normativa vigente, la navegación está prohibida o limitada a una velocidad máxima de 3 nudos, en función de si la zona está acordonada o no con boyas específicas.

En el litoral catalán se ha creado una red de itinerarios públicos de uso gratuito destinados a la práctica segura de la natación de aguas abiertas. Se trata de rutas marinas señalizadas y balizadas de distinta longitud que permiten descubrir la belleza del medio marino mientras se practica la natación o el snorkelling.

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