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Espiralizador
Tendencias.

Super sanos espaguetis de verduras con el espiralizador

Mar Calpena26/02/2016

Courgetti, cintas, juliana y pastas vegetales: o de cómo disfrutar de las verduras haciéndoles creer que son espaguetis.

Es imposible no haberlos visto: si has visitado los últimos meses Pinterest, Instagram o algún blog de recetas estadounidense, entre tostadas con aguacate y cloud breads habrás visto que la sensación del año son los courgetti.

¿Los QUÉ? Sí, hombre, esos finos espaguetis de verdura que prometen ser ligeros, bajos en calorías y carbohidratos, rapidísimos de preparar, y que además nos ayudan a incorporar más verdura a nuestra dieta diaria. El neologismo “courgetti” procede de la palabra inglesa “courgette” (“calabacín”), pero también podemos prepararlos a partir de muchas otras verduras, y de algunas frutas.

Para prepararlos en casa pueden encontrarse espiralizadores –es decir, aparatos que convierten a la verdura base en finas tiras similares a la pasta favorita de La dama y el vagabundo– por menos de 10€, en tiendas especializadas o en internet.

Existen dos modelos básicos del trasto: Uno que parece un cruce entre una picadora de carne y una guillotina, que además de espiralizar también corta la verdura en finas cintas y ralla, y otro, más sencillo y menos voluminoso, que no es más que una doble máquina de hacer punta como las que utilizábamos en el colegio para afilar los lápices.

El primero cuenta con las ventajas de ser más versátil, de necesitar menos fuerza para usarlo, y que no hay que preocuparse tanto por cortar los ingredientes de modo que quepan en el afilador, por lo que también se aprovechan mejor.

El segundo es más barato y bastante más pequeño y manejable. Lo que perdemos en versatilidad lo podemos compensar, aunque sea parcialmente, agenciándonos un pelador de verduras de ésos que tienen una hoja metálica o cerámica que bascula para sacar lascas.

¿Tenemos ya pues el equipo necesario? Pues comencemos.

¿Qué podemos espiralizar? Los candidatos mejor situados son, naturalmente, los calabacines (que para eso le dan nombre a este artículo). Pero las zanahorias y los tubérculos en general son buenos ingredientes para los platos espiralizados, porque suelen ser duros y secos, lo que hace que no se conviertan en puré al rallarlos o cortarlos.

¿Cómo debemos tratar las verduras? Con cariño, por supuesto. Aquí esto se traduce en que tenemos que lavarlas, pelarlas –cuando toque– y secarlas para no correr el riesgo de que nos resbalen en el espiralizador y éste se atasque. Como hemos dicho, en el caso de que su forma no se ajuste muy bien al tamaño de nuestro espiralizador, las cortaremos en cubos o cilindros más o menos regulares. Y una vez espiralizadas, se nos abre un mundo de posibilidades, comenzando, cómo no, con el calabacín.

Escribo desde la experiencia cuando afirmo que el calabacín puede resultar muy decepcionante. En mis primeros experimentos con el espiralizador me afanaba por tratarlo como si fueran pasta y me quedaba irremediablemente blandurrio y tristón, hasta que me di cuenta de que, por sus características, no podía ser tan agresiva.

Un hervor de apenas un minuto, y un rápido paso por agua fría para frenar la cocción son más que suficientes. Y un truco muy personal: al principio me empeñaba en querer creerme que un plato de courgetti me iban a llenar igual que un plato de sus primos de harina y agua. Finalmente, me di cuenta de que esto nunca iba a suceder, y que la forma de lograr lo mejor de ambos mundos era combinarlos. Así, una ración pequeña –pongamos que de unos cincuenta gramos– de pasta, combinada con un calabacín espiralizado entero nos darán la sensación de que nos hemos dado un señor atracón.

Y ni siquiera necesitamos ensuciar dos ollas: bastará con añadir los vegetales al último minuto de la cocción. Al calabacín, como ocurre con el resto de verduras, el mejor tratamiento es no agregarle una salsa demasiado líquida, y además también funciona bien en crudo o ligeramente salteado, y simplemente marinado con limón es de lo más resultón.

El invierno es buena época para el espiralizador. Tanto porque nos permitirá añadir más tubérculos como zanahoria, chirivías o nabos a nuestras sopas, como porque con él tenemos la posibilidad de crear ensaladas contundentes, que cobran entidad. Salvo con la zanahoria, lo más sencillo en estos casos es rehogar o blanquear los courgetti de tubérculos.

Por cierto que, si los cortamos más cortos, lo que obtenemos al seccionar estas tiras son unas perfectas patatas (o chirivías, o boniatos) paja, lista para freír rápidamente. Y si queremos probar algunas de las incorporaciones más recientes a nuestras fruterías, ¿por qué no probar jícamas o rábanos daikon? Y el mismo truco de mezclar la verdura con verdadera pasta para estirar la ración, si cortamos los tallarines en trocitos muy cortos, podemos aplicarlo al arroz.

Con el espiralizador o con un cortador/pelador es bastante fácil sacar tiras de manzana o pera. Con éstas se puede hacer una tortilla dulce, se pueden decorar hojaldres, o limitarnos a hacer una macedonia distinta. Hay que tener en cuenta que ambas frutas se oxidan muy deprisa, por lo que es interesante rociarlas con zumo de limón en cuanto las cortemos. Y ya que mencionamos el metal, nada como un cepillo de dientes para limpiar –exclusivamente, por favor– las cuchillas del espiralizador.

Comentarios

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donde venden este aparato

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Hernando, en tiendas especializadas de cocina podrás encontrarlo y, seguro, en internet. Un saludo.

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Quisiera saber dónde se puede comprar el aparato para hacer espaguetis de verduras

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Hola Sergio, como le comentamos a Hernando, es probable que en tiendas especializadas de cocina lo encuentres. Y en Internet, seguro. Un saludo.

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En amazon podéis encontrar distintos espiralizadores. Hay algunos bastante pequeños en comparación a otros mucho más aparatosos. Este tiene muy buena pinta... os dejo un enlace: http://bit.ly/1QxuVtW

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