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Telefèric.
Passeig Torreblanca, 2-8 Sant Cugat.(Barcelona) Tel: 935 897 722

Telefèric: Arte en las paredes y en la mesa

Gastronosfera10/09/2013

De marchante de arte a propietaria de un par de restaurantes. Esta sería una manera breve de definir la trayectoria de Soledad Urabayen. Navarra de origen, dejó su carrera profesional en el mundo del arte para poder estar más tiempo con sus hijos y, junto a su marido, Ramón Padrosa, abrieron su primer restaurante en Sant Cugat, el Rondes, a finales de 1993. Pasado un tiempo, el éxito los hizo cambiar de local y de nombre, así nació el primer Telefèric en la localidad vallesana. Y debido a que el trabajo bien hecho siempre consigue triunfar, hace cosa de un año abría las puertas un segundo Telefèric, esta vez en Barcelona (Plaça Doctor Letamendi, 27).

El local de Sant Cugat debe su nombre al teleférico de latón, recuerdo de un viaje por Europa, que los hijos de los propietarios pusieron a la entrada del primer restaurante, el Rondes. Gustó tanto a los clientes que entre ellos se citaban “en el telefèric”. De modo que al abrir el nuevo restaurante le pusieron este nombre. Así que entramos en el local nos encontramos rodeados de arte.

En formato grande, el arte pictórico, bien representado por las obras originales de algunos de los mejores pintores españoles que cuelgan de las paredes y que incluyen obras de Tàpies, Picasso y Chillida, entre otros, un recuerdo del anterior trabajo “Sole”, como la llaman los amigos, que ha querido que su colección personal pueda ser contemplada también por los clientes de sus restaurantes. En formato pequeño, el arte culinario, una espléndida exposición de pinchos que nos atrae inmediatamente por su variedad y muy cuidadosa presentación.

El amplio horario de apertura del restaurante da tiempo para todo. Por las mañanas para hacer unos bocadillos muy variados, con diferentes tipos de pan y embutidos ibéricos, tortilla de verduras, de pimientos del piquillo con atún o de brie con jamón dulce. A mediodía, hasta la una, incluido el sábado, unos vermuts para lamerse los dedos, con patatas bravas caseras y croquetas. A continuación se abre paso la especialidad de la casa, los pinchos, pero también las ensaladas, tapas y platos.

Sole y Ramón califican sus pinchos como “sin sorpresas” y nos dicen que “son el resultado de empezar con un producto, siempre de la máxima calidad, añadirle un acompañamiento de color y buscar la originalidad y la presentación”. Hay unos 70 distintos, entre pinchos y tapas y, al probarlos, se comprueba inmediatamente que la referencia a la calidad que nos han hecho los propietarios no era nada exagerada. Como explica Sole “la soprano Ainhoa Arteta definió nuestras croquetas de Santa Teresa con fresitas y crema como muy exquisitas”.

Pinchos de atún marinado al estilo de la casa; croquetas de bacalao con crema de ceps y gambas, delicadamente envueltas cómo si fueran bombones; milhojas de chistorra a la miel con queso Idiazábal o el clásico de siempre del establecimiento, el de foie a la plancha caramelizado con manzana al horno y confitura de arándanos. Los clientes también piden mucho los “bravitos”, tiras de pollo rebozado con salsa brava y las mini-hamburguesas.

En cuanto a los platos, hay entrantes como la parrillada de verduras con romesco o el pulpo a la gallega; excelente carne como el chuletón de buey laminado o pescado fresco y gambas de Palamós a la plancha. De la calidad de las tapas da buena cuenta el hecho de que el Telefèric de Barcelona ganó el premio a la mejor tapa, por votación popular, en la ruta De tapes per Barcelona’.

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