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Sopas marineras malagueñas
Propuestas Gastronómicas.

Sopas marineras malagueñas, el sabor del mar

Arantxa López17/04/2018

Desde hace miles de años, el hombre ha usado el mar como fuente de alimento. Pescados, mariscos, moluscos, cefalópodos… La riqueza del mar es casi inabarcable, casi 29.000 especies de las que solo conocemos en lonjas y restaurantes unos cientos. De hecho, la pesca es uno de los grandes sectores productivos alrededor del que se ha levantado una industria agroalimentaria de grandes dimensiones.

El pescado es un alimento que se digiere de forma fácil y que tiene pocas calorías. Rico en vitaminas, proteínas, aminoácidos y con un valor nutritivo muy alto. En las zonas costeras, el recetario marinero es muy abundante, destacando los guisos y las sopas, muchos de ellos rescatados de las cocinas de alta mar, donde siempre se han guisado platos que repusieran el cuerpo antes y después de las duras faenas que suponen la pesca de altura.

En Málaga tenemos una serie de platos muy arraigados a la cultura del mar. No es de extrañar que el pescaíto frito y los espetos tengan fama mundial, puesto que el Mar de Alborán nos da materias primas de una excelente calidad. Pero la cocina marinera malagueña va mucho más allá de estos dos manjares, incluyendo platos tan ricos y reconstituyentes como los que os proponemos aquí.

Gazpachuelo

Sin duda, uno de los platos más populares de la cocina malagueña. El gazpachuelo es un plato de origen humilde que hoy hace las delicias de los paladares más sibaritas. Antaño era un plato que se elaboraba en las casas para reciclar sobras. Los ingredientes para elaborarlo son muy sencillos, quizás lo más complicado para los profanos en la materia de cocinar sea no cortar la mayonesa, pero eso no debe dejarnos sin probarlo.

Para hacerlo necesitaremos medio kilo de patatas, un cuarto de pescado blanco y gambas, un huevo, aceite de oliva virgen extra y vinagre y sal al gusto.

Lo primero será poner a hervir las patatas, las gambas y el pescado. Una vez cocidos, sacamos y dejamos enfriar el caldo. Mientras, hacemos la mayonesa con el huevo, el aceite de oliva virgen extra, el vinagre y la sal. La mayonesa la verteremos al caldo en frío sin dejar de remover, así evitaremos que se corte. Añadimos las patatas, el pescado y las gambas y lo calentamos todo sin que hierva y a fuego lento para que la mayonesa no se corte y podamos disfrutar de esta gran sopa.

El gazpachuelo tiene tantas variantes como gustos, por eso hay quien le echa un puñado de arroz o quien usa cigalas para elevar su categoría. Te invitamos a que uses la imaginación y añadas tu propio toque.

Caldillo de pintarroja

Una sopa muy popular entre los malagueños que tiene su origen en los bares de los barrios de pescadores, donde se servía al amanecer a los marineros que llegaban de faenar. Bien caliente y con su buen toque picante es un remedio estupendo contra el frío.

Se trata de un plato para el que se usan ingredientes muy sencillos, pues su origen es humilde, aunque como ha pasado con el gazpachuelo, hoy en día hace las delicias de los paladares más exigentes en cualquier barra que se precie.

Para hacerla vamos a usar un cuarto de kilo de pintarroja, otro de almejas, 100 gramos de almendras, pan frito, pimiento, tomate rojo, guindilla, seis dientes de ajo, hierbabuena, limón, azafrán, aceite de oliva virgen extra y agua.

Tenemos que hacer un sofrito con el pimiento, el tomate y los ajos y triturarlos en un pasapurés. Es ese mismo aceite freiremos las almendras sin piel y el pan. Pondremos las almendras y el pan en un mortero junto con la guindilla y trituraremos hasta conseguir una pasta fina. Mientras, ponemos en una olla el agua, las almejas, la pintarroja, el azafrán y la sal al gusto. Una vez que empieza a hervir, incorporamos la pasta y el sofrito de las verduras y se deja a fuego lento hasta que se abran las almejas. Hay que servirlo muy caliente, con un trocito de limón y una ramita de hierbabuena. Probablemente, vas a querer caldillo de pintarroja muchas más veces después de hacer esta receta.

Sopa de almejas

La sopa de almejas es otro plato donde menos es más. Ingredientes muy sencillos que dan en el plato una sopa muy sabrosa. Las almejas no siempre han sido un producto apreciado, sin embargo, a día de hoy es uno de los moluscos estrella en la gastronomía malagueña junto a las coquinas y las conchas finas. Ha varias formas de comerlas y todas son igual de apetitosas siempre que el producto sea fresco y de máxima calidad.

La sopa de almejas en concreto es un plato de mucho arraigo en la comarca malagueña de la Axarquía. Lo suyo es combinarla con un termine de pescado. Para degustarla vamos a necesitas ingredientes también muy básicos: medio kilo de almejas, dos rebanadas de pan cateto, dos cebollas, dos pimientos, tres tomates maduros, unos dientes de ajo, pimienta negra molida, perejil, laurel, media cuharadita de pimentón dulce, azafrán, aceite de oliva virgen extra, sal y litro y medio de agua.

Limpiamos las almejas para que suelten la arena. Para ello, las dejaremos durante dos horas en agua, con un chorreón de vinagre. Con las verduras hacemos un sofrito mientras ponemos el agua a calentar y lo añadiremos al agua una vez que esta hierva. Ponemos en el mortero el ajo, el perejil y el aceite, trituramos y echamos a la olla. Cuando vuelva a hervir, incorporamos el pan, las especias, las almejas y sal al gusto. Dejar a fuego lento hasta que el caldo se espese. Rectificar de sal y a disfrutar.

Ahora solo queda cocinar y disfrutar de estos sabores del mar con elaboración malagueña. Buen provecho.

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