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Camarasa Menús de Tapas de Barcelona
Actualidad.

Camarasa, donde menos te lo esperas salta la tapa

Mar Calpena16/03/2016

Camarasa ha preparado para la cita 'Menús de Tapas' de Barcelona un propuesta que apuesta por la proximidad y la ecología en un entorno que no podría ser más urbano.

Camarasa es un frutería inserta en un gran centro comercial, L'Illa. Así que cuando me comentaron si quería ir a reseñar su menú de la ruta 'Menús de Tapas' de Barcelona confieso que me dio un poco de miedo pensar en qué me encontraría. Pero la comida que ofrece Camarasa está basada en el producto de calidad, no rehuye la ambición en las preparaciones, y supuso una sorpresa que me desmontó muchos prejuicios.

La semilla de Camarasa es la frutería familiar que fundó Maria Camarasa en 1959. Herederos de aquel negocio lo fueron tres más, todos dedicados a la alimentación, que pasaron a la segunda generación de la familia, y que se repartieron entre hermanos. La parte de las frutas ya está dirigida por la tercera generación, encarnada en Marc Taribó, y con ella llega la expansión del negocio con productos de cuarta y quinta gama, delicatessen, y ahora, restaurante.

Me cuenta Taribó que les gusta experimentar, y que su carta puede llegar a variar hasta 18 platos semanales. "Nos gusta complicarnos la existencia, pero tenemos muchos clientes de oficinas que comen aquí todos los días, y no los queremos aburrir. Nos basamos sobre todo en el producto, y tenemos un horno Josper alimentado con carbón que también nos da mucha vidilla". Así es su menú de tapas:

Ensalada "burrito"

La ensalada burrito (en la imagen de apertura) es la versión en tapa de uno de los platos más exitosos de la carta del Camarasa, y con razón. Puede ser un cliché que los tomates de hoy no son como los de antes, pero cuando catas unos raff con todo el sabor, como éstos, te das cuenta que es un cliché con fondo de verdad.

El combo entre acidez, cremosidad de la burrata, salazón del bonito y crujiente del pan funciona muy bien, y encontré muy de agradecer que la ensalada se sirviera casi a temperatura ambiente, algo que debería darse por sentado en todas partes pero que no siempre sucede. Me hubiera comido otra sin despeinarme.

Calçots con tempura Voll Damm y espuma de romesco

Éste fue el plato que menos me convenció del menú, porque, aunque la tempura era agradable, los calçots eran ligeros y la espuma sabrosa, las proporciones y la presentación no acababan de funcionar. La propia ligereza de los calçots hacía que quedaran un poco anegados por el crujiente, y la rugosidad del plato –muy bonito, eso sí– hacía que la salsa fuera difícil de comer.

Croqueta de pollo a la catalana

¿Estamos viviendo una edad de oro de las croquetas? Yo digo que sí. Recuerdo, no hace tantos años, a la inauguración de cierto restaurante de alta gastronomía clásica catalana, que la aparición de una buena croqueta en el menú causó revuelo y admiración entre los asistentes. Hoy en día es mucho más frecuente encontrarlas de calidad, y ésta no es una excepción. Muy grande de tamaño y sabor, es una croqueta barroca, donde pasan muchas cosas: desde el crujiente rebozado con panko, hasta las pasas marinadas en oporto que hacen de contrapunto dulce al gusto marcado del pollo a la brasa.

Guisantes de lágrima en texturas con huevo crujiente

Mi plato preferido fue éste. Aunque anticipaba fatiga de rebozado, después de dos platos ya con esta técnica, la combinación de un producto excelente en el mejor momento de la temporada con la cremosidad y el leve crujiente del huevo pochado hacían de esta tapa una ganadora. Un plato sencillo en apariencia, pero que en realidad no lo era en absoluto.

Albóndigas de ternera con salsa de pisto y frambuesa liofilizada

Uno de los fuertes de Camarasa son sus proveedores. Aunque no todo su producto es ecológico o local, la mayoría sí lo es, como en el caso de estas albóndigas. La salsa delataba el paso de la berenjena por Josper, y la pizca de frambuesa daba un poco de acidez y color, que suponían un contraste agradable. Le faltaba un punto de temperatura, tal vez.

Fresón del Maresme con roca de chocolate y cereales

Postre sencillo y refrescante, después de una comida que lo requería. Muy buenos los fresones, acompañados de una roca de chocolate con leche y otro de chocolate blanco, donde se notaba sabor de miel.

Precio del menú (que incluye 2 bebidas): 25 €.

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