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Mandarina cheesecake
Postres y dulces

Mandarina cheesecake

Silvia Alberich 01/08/2020

El mandarina cheesecake aprovecha las virtudes de la mandarina con las de los distintos quesos que incorpora. Consistente por fuera y cremoso por dentro, este sublime bocado hará las delicias de cualquier paladar y es ideal como postre o capricho entre horas.

Esta original y elaborada receta se encuentra en la carta del restaurante Divicnus (situado en el municipio barcelonés de Vic) y es una de las más demandadas del local, que ofrece un delicioso repertorio de postres originales.

 

Dificultad:

Nota nutricional:  La mandarina es un cítrico rico en vitamina C, fibra, calcio y magnesio, con un gran poder diurético, mientras que el parmesano, otro de los ingredientes presentes en este postre, ayuda a fortalecer los huesos y aporta mucha energía, al contener elevadas dosis de proteínas, vitaminas y minerales.

Ingredientes para 10 personas:

  • 460 g de nata líquida 35% M.G.
  • 12 g gelatina (en hoja o en polvo)
  • 350 g queso Philadelphia
  • 30 g queso Parmesano rallado
  • 160 g azúcar
  • 120 ml zumo de mandarina
  • 45 g de licor de mandarina o de naranja (a elección)
  • Piel de una mandarina
  • Un globo

Para el colorante de la mandarina:

  • 400 ml de leche
  • 350 ml zumo de mandarina
  • 35 g de gelatina vegetal
  • una pizca de colorante

Para el aderezo:

  • 2 galletas de chocolate
  • Una bola de helado de sorbete de mandarina
Preparación

- Colocamos en un cazo la nata líquida, la piel de la mandarina y el azúcar y lo calentamos hasta que empiece a hervir.

- Cuando hierva, lo retiramos del fuego, filmamos y lo dejamos infusionar entre 10 y 15 minutos. Después, añadimos la gelatina, previamente hidratada en agua.

- Cogemos otro bol y añadimos el queso Philadelphia, el zumo de mandarina y el licor. Incorporamos, con un colador, la mezcla caliente de nata, piel de mandarina, azúcar y gelatina. Con esto obtendremos una masa que dejaremos reposar, como mínimo, 12 horas en el congelador (lo ideal son 24 horas), tapada con un film.

- Al día siguiente, ponemos a montar la masa con una máquina o con una batidora de varillas.

- Una vez montada, la colocamos en una manga pastelera con una boquilla pequeña.

- A continuación, rellenamos un globo con la masa. Le damos un par de vueltas al globo para evitar que quede aire dentro y sacamos el excedente de la masa.

- Atamos el globo, lo colocamos entre dos bandejas. Lo filmamos y lo ponemos en el congelador entre 4 y 5 horas.

- Una vez fuera del congelador, sacamos la pieza del interior del globo, que tendrá una forma muy similar a la de una mandarina.

- A continuación, elaboramos el colorante. Para ello, mezclamos en un recipiente la leche, el zumo de mandarina y la gelatina vegetal y lo calentamos hasta que hierva. Incorporamos una pizca de colorante para que le dé color.

- Cogemos la mandarina y la bañamos en el líquido anaranjado. Después, la volvemos a poner en el congelador entre 10 y 15 minutos para que la piel quede rugosa, como la de una mandarina.

- La sacamos del congelador y la colocamos en un plato. En la base ponemos una galleta o un brownie de chocolate redondo y laminado que servirá como base del postre. Con una galleta de chocolate triturada esparcimos alrededor de la base, como si fuera tierra.

- Para acabar, colocamos la mandarina encima de la galleta o del brownie, le clavamos en el centro una hojita, que puede ser de menta o albahaca o incluso ficticia para que parezca una mandarina real y completamos el plato con una bola de sorbete de mandarina.

Galeria

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